El último viernes del pasado julio cinco cuerpos fueron hallados en un departamento de una colonia de clase media de la Ciudad de México. Entre las víctimas del homicidio, que a la fecha continúa impune, se encontraba Rubén Espinosa, un fotoperiodista que había trabajado en Veracruz, el estado más peligroso para ejercer el periodismo en México. La turbia muerte de Espinosa ha engrosado una vergonzosa cuenta que se inició hace 15 años: 92 periodistas han sido asesinados en el país, destaca un informe del diario El País de Madrid.

“El 2015 –añade– ha sido un año increíblemente violento para la prensa”, según  Darío Ramírez, director en México de Artículo 19, que vela por la libertad de expresión. La organización contabilizó el año pasado 397 agresiones y 7 asesinatos de periodistas. En promedio un informador fue agredido en México cada 22 horas.

 

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