“Carlos Salazar, de 29 años, se ganaba la vida como albañil cuando partió hacia Ecuador junto a su esposa en noviembre pasado. Sus destrezas en la construcción las obtuvo mientras trabajaba en un contingente que reparó parte del puerto de La Habana, pero antes ganó una medalla de bronce en kárate para la selección de la Isla. Hoy, es una de las 75 personas que fueron repatriadas forzosamente desde Ecuador”, narra el periodista Reinaldo Escobar del sitio disidente 14ymedio.com desde La Habana.

Salazar vendió todas sus pertenencias antes de salir de Cuba porque su llegada al país sudamericano era la primera escala en un “viaje sin retorno”, según explicó en una conversación telefónica con 14ymedio.com. En medio de la crisis migratoria que protagonizaron miles de cubanos, el joven fue detenido y este sábado lo devolvieron, junto a otras 28 personas, a su país de origen, añade el sitio.

– ¿Cuál fue la información que recibieron antes de ser deportados?

– Nunca se nos informó de que seríamos deportados. En la audiencia, donde fuimos presentados por un tema de irregularidades migratorias, los fiscales dijeron que no se podía deportar a nadie si no se le demostraba un delito cometido. De hecho la mayor parte de las 29 personas que veníamos en el vuelo estábamos legales en Ecuador.

– ¿Cree que en ese proceso judicial se respetaron las formalidades legales? ¿Los deportados tuvieron derecho a un abogado?

-Estábamos en un centro de detención conocido como Flagrancia donde pasamos 72 horas en un sótano que era un garaje. Dormíamos en el piso. De allí nos montaron en un ómnibus donde no pudimos llevar teléfonos ni nada. La primera vez que vimos a nuestros abogados fue al entrar a la audiencia, pero a ellos ni siquiera les permitieron acercase a nosotros para preguntarnos algo. Antes de conocer la sentencia nos montaron en un avión que, tras una escala para reabastecerse de gasolina, aterrizó en la Terminal número 5 del aeropuerto José Martí de La Habana.

 

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