“Lo que definitivamente no puedo consentir es que se difunda, sin reparo alguno, propiciado por una noticia en la que se utiliza un lenguaje muy cuidadoso (diciéndolo y sin decirlo), que soy autor de un delito de tráfico de influencias”, dice el magistrado Celso Gamboa, de la Sala de Casación Penal, en un amplio artículo en La Nación. En dicho artículo se refiere a la versión divulgada de la alegada intervención suya para nombrar a un particular en el OIJ.

“Esa imputación mancilla gravemente mi honor y mi reputación. Nunca, durante toda mi carrera, he sido sancionado por una falta administrativa, situación que no converge, por cierto, en quien ahora me acusa”, advierte Gamboa, exministro de Seguridad.

“Desde mi ingreso como aspirante a la magistratura, he sido objeto de feroces ataques provenientes de distintos frentes. Uno de ellos, apenas anunciar mi interés en postularme como juez de la Sala Tercera, fue un manifiesto corporativista de un grupo de la judicatura que proponía nuevos requisitos para la selección de magistrados. Otros, de quienes consideraron que un rápido ascenso en mi carrera era inconveniente, y de quienes simplemente adversan mi visión como jurista”, añade el magistrado Gamboa.

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