Con su rostro demacrado, la mirada perdida, barba sin hacer, en silencio, camisa beige, pantalón negro, zapatos negros, manos sin esposas y de primero en la fila de los acusados, así compareció ante los tribunales el martes el expresidente de El Salvador, Tony Saca, preso en una investigación de desvíos de $246 millones durante su administración 2004-2009.

La periodista Gabriela Cáceres del diario Prensa Gráfica de San Salvador narra la primera audiencia en tribunales del otrora famoso y poderoso locutor deportivo, empresario de radio y líder del derechista ARENA hoy acusado por cargos de supuesta corrupción junto a varios de sus allegados.

Oficiales policiales con sus rostros cubiertos y fuertemente armados vigilaron a los detenidos.

Puerta trasera

“El caso etiquetado por la Fiscalía como Destape a la Corrupción no siguió el mismo patrón de otros casos de corrupción ventilados en el centro judicial Isidro Menéndez. Los acusados no llegaron esposados, los policías no activaron las sirenas y los ingresaron por la puerta trasera”.

“Cuando los reporteros llegaron a esa sala, la puerta ya estaba cerrada. Luego uno de los abogados defensores salió y dijo: “Van a poder entrar, pero si me prometen que no harán desorden”. Después regresó a la sala”.

“En ese momento nadie dio información acerca de a qué hora los llevaron o por qué los subieron por el elevador que únicamente pueden usar magistrados y jueces. Después de 10 minutos, los periodistas de medios de comunicación ingresaron y encontraron al expresidente Saca sentado en la primera fila de las sillas de los acusados. El exmandatario no quiso pronunciar ni una sola palabra sobre los cargos que enfrenta” relata la periodista Cáceres de Prensa Gráfica.

 

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