“Costa Rica no puede guardar silencio ante un régimen que restringe el derecho al voto; que mantiene presos políticos; procesa a civiles en tribunales militares; persigue a la oposición y la inhabilita para ejercer cargos públicos; cierra y bloquea las señales de medios de comunicación; acalla y reprime con violencia las voces críticas de periodistas, estudiantes, representantes de la sociedad civil y de defensores de derechos humanos y realiza detenciones arbitrarias”, advirtió el canciller Manuel A. González durante la reciente  cuadragésima séptima Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Cancún, México.

Una verdadera democracia

“Más allá de la conjunción de intereses políticos y acciones diplomáticas, de cifras comerciales y de proyectos de cooperación, pocos países constituyen para los costarricenses un referente tan importante y querido como México; país presente en nuestras raíces comunes, con su arte y sus canciones, su comida y sus leyendas, sus giros idiomáticos y otro sinfín de expresiones culturales. Destino de estudiantes, de artistas, de turistas y de empresarios, México hace germinar en Costa Rica esperanzas, ilusiones y horizontes. ¡Gracias por recibirnos!”, dijo González.

Y añadió: “Costa Rica acude a esta convocatoria para fortalecer el diálogo y la concertación para la prosperidad en las Américas. Coincidiremos, estoy seguro, en que el diálogo es indispensable para la democracia y el Estado de Derecho. Insistimos en la necesidad de crear espacios para promoverlo, de manera incluyente, tolerante y respetuosa; pues del otro lado de la moneda se encuentran la exclusión, la fragmentación e, incluso, la violencia”.

“Reconocemos al diálogo como el primer paso para acercar a quienes piensan distinto y, en ese ejercicio, es indispensable saber escuchar. Es esencial que sus participantes se sientan partes del proceso de diálogo; es indiscutible su rol para prevenir y solucionar conflictos; para construir, mantener y sostener la paz, y consolidar la democracia y su institucionalidad”.

“En una verdadera democracia, el poder emana de la razón y no de la fuerza, del pueblo soberano, no del gobernante al que temporalmente se le confía. Solo a través del diálogo y una fuerte y arraigada cultura política, es posible “persuadir” y “convencer”, en lugar de “imponer” o “manipular”.

“Dialogar no necesariamente es negociar, pero para negociar sí se debe dialogar y hacer concesiones. Lo que nuestra región requiere ahora más que nunca es un esfuerzo colectivo para pasar de las palabras a la acción”.

“Solo con buena voluntad y un genuino compromiso político, podremos transformar en acuerdos lo que nos separa, en medidas prácticas, políticas públicas, e instrumentos multilaterales que tengan verdadero impacto en la vida diaria de las personas, en sus niveles de bienestar y de desarrollo humano”.

“En suma, lo que debemos reafirmar hoy es que los hechos, de los que lamentablemente carecemos, son más importantes que las palabras”.

“Por ello, no es suficiente continuar expresando nuestra preocupación ante la ruptura del orden democrático y constitucional en la República Bolivariana de Venezuela, al tiempo que enfrentamos obstáculos para que la totalidad de los Estados Miembros de esta Organización condenemos con claridad y contundencia, como corresponde, la inminente instauración de una Asamblea Nacional Constituyente viciada e ilegítima, que atentara una vez más contra las pocas instituciones que subsisten, contra las necesarias fronteras entre los poderes del Estado, y que golpeará a un pueblo que sufre simultáneas crisis: la económica, la del régimen político, la de alimentos y medicinas, la de derechos y libertades, que su gobierno no es capaz de reconocer ni atender, menos remediar”.

“Existe una grave falta de coherencia entre los compromisos que todos firmamos en la Carta Democrática y en la misma Carta de esta Organización, y quienes estamos o no dispuestos a honrarlos”.

No podemos guardar silencio

“Sin embargo, Costa Rica no puede guardar silencio ante un régimen que restringe el derecho al voto; que mantiene presos políticos; procesa a civiles en tribunales militares; persigue a la oposición y la inhabilita para ejercer cargos públicos; cierra y bloquea las señales de medios de comunicación; acalla y reprime con violencia las voces críticas de periodistas, estudiantes, representantes de la sociedad civil y de defensores de derechos humanos y realiza detenciones arbitrarias. Todo esto sucede, paradójicamente, mientras Venezuela ocupa un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, y mientras algunos miembros de la comunidad internacional tendemos la mano sin ser escuchados y, más bien, con frecuencia rechazados con ofensas”.

“No podemos guardar silencio ante un régimen que suspende a su antojo elecciones y desprecia la supervisión internacional; gasta sus recursos en armamento y otorga armas de fuego a civiles; deteriora el aparato productivo con expropiaciones y restricciones al sector privado y viola -ante nuestra mirada incrédula- su propia Constitución, mientras utiliza el escudo de la soberanía para actuar con impunidad y atacar el escrutinio externo”.

“Pero, irónicamente a los demás Estados, los legítimamente preocupados, se nos acusa de intervencionismo e injerencia”.

No hipotecamos nuestra credibilidad

“Costa Rica no está dispuesta a hipotecar su credibilidad ni la del sistema multilateral por la falta de voluntad política para tomar decisiones necesarias y oportunas, tanto en Venezuela como en algunos sectores de la comunidad internacional, para encontrar una solución democrática, pacífica y viable a la crisis sistémica y estructural que ese país enfrenta.  Por ello, Costa Rica apoya incondicionalmente el nuevo llamado de la Santa Sede a una “negociación seria y sincera” entre las partes, pero no para ganar tiempo, vaciar las calles y perpetuarse en el poder. Una “negociación seria y sincera” demanda condiciones claras, un cronograma, plazos y garantías para la transición”.

“Mi país hace un llamado urgente a entablar ese tipo negociación con resultados. Es un llamado que nace de nuestra firme convicción de que la inacción cobra un precio demasiado alto y que se mide en vidas perdidas. Los países aquí reunidos integramos un sistema y, por ser precisamente un sistema, el quiebre formal de una democracia en uno de los países miembros no puede pasarse por alto, porque la crisis venezolana es una crisis del hemisferio. Que no se nos olvide eso”.

“Si nuestro objetivo común es la estabilidad regional, la protección de los derechos humanos y el desarrollo sostenible, debemos actuar -con contundencia y sin temor- para reducir la incertidumbre y abordar sus causas estructurales”.

“La falta de acción internacional para atender el quiebre de la democracia en Venezuela amenaza la esencia de la democracia y al sistema interamericano de derechos humanos, ni qué decir al multilateralismo; y también a nuestros propios países”.

Crisis con rostro

“La crisis venezolana tiene rostro humano. Es el rostro de los miles de venezolanos que se ven obligados a abandonar sus familias, sus ciudades y su pasado para buscar oportunidades y condiciones de vida dignas, como ya sucede con los flujos de migrantes que reciben países de la región”.

“Señor presidente, los desplazamientos humanos en el hemisferio han crecido rápidamente”.

“Los Estados aquí reunidos no escapamos al fenómeno de la migración en todas sus dimensiones: ya sea como países de origen, de tránsito, o destino”.

“Para Costa Rica es urgente entablar un verdadero diálogo regional en torno al tema de migrantes y refugiados, pues es una realidad que exige respuestas coherentes e integrales. La única forma es el diálogo bilateral, regional y mundial, para fortalecer en todos sus niveles la gobernanza de la migración”.

“Consecuentes con esa necesidad de actuar, Costa Rica acudió al Consejo Permanente de la OEA en mayo del 2016 y solicitó un estudio sobre la situación migratoria en la región, presentado el 9 de marzo pasado por el Secretario General Almagro. El estudio generó información muy valiosa sobre los flujos migratorios y los desafíos de las personas migrantes; insumos necesarios para la búsqueda de soluciones ordenadas y seguras que garanticen la protección efectiva de sus derechos y libertades fundamentales”.

“Para fomentar esta importante discusión, Costa Rica convoca al Foro de Alto Nivel para el posicionamiento regional sobre los Flujos de Migrantes en Situación Irregular en las Américas,” en San José el 12 y 13 de setiembre de 2017″.

“Desde ahora, invitamos a los Estados a participar en este foro, y aportar propuestas para responder desde la corresponsabilidad y el respeto a los derechos humanos a este fenómeno.  Es a través de sinergias y esfuerzos complementarios como podremos generar acciones y políticas para atender estos desafíos”.

Hora de decisiones

“Señor presidente, ha llegado la hora de tomar decisiones, de traducir las palabras en acción. Costa Rica aspira a que este encuentro sirva como punto de inflexión, para promover el diálogo y la negociación con resultados, para renovar nuestro compromiso con la construcción colectiva de la democracia”.

“Trabajemos juntos para devolverle su robustez a la democracia latinoamericana, su vitalidad al sistema interamericano y su fuerza al multilateralismo efectivo”.

“La OEA es una voz y fuerza moral en el continente y es bajo sus auspicios que debemos actuar con valentía, para defender la democracia, esa verdadera que más allá de las palabras nos garantiza el Estado de Derecho, la separación de poderes, la transparencia y la alternancia en el ejercicio del poder, el diálogo permanente, el derecho al disenso, el pluralismo, la tolerancia y el ejercicio de la crítica. Cuando están en juego vidas humanas y los más fundamentales de nuestros derechos y libertades, no nos es permitido el silencio. Los hechos hablarán por nosotros y la inacción nos lo reprochará y con justa causa”.