Edgar Fonseca, editor PuroPeriodismo.com

De un tiro de escopeta en la frente y colocadas en fila detrás de su humilde vivienda, así fueron “ejecutadas” las cinco víctimas de la masacre de una familia en Monte de Plata de la Cruz, Guanacaste, descubierta la noche del viernes, informó el OIJ.

Uno de ellos estaba esposado, confirmaron las autoridades judiciales. Otro tenía cubierta la cara por una bolsa.

Además aparecieron colocados en fila en la parte trasera de la residencia ubicada en un lugar remoto de la zona.

Fueron asesinados tres hombres de apellidos Bonilla, uno apellidado Pacheco, y una mujer ese apellido Romero, correspondientes a los padres, dos hermanos y un yerno, anunció el Organismo de Investigación Judicial, cuyos agentes llegaron al sitio este sábado.

“Las víctimas fueron halladas en la parte trasera de la vivienda y estaban ubicados en fila. Todos presentaban heridas de armas de fuego en la parte frontal de la cabeza y uno de ellos  se encontraba esposado”, detalló el informe oficial.

La Nación informa este domingo que la masacre obedece a a una venganza, tipo “ajuste de cuentas”.

La tragedia se suscitó avanzada la tarde y noche del viernes. La policía fue alertada a las 7 p.m. pero debido a lo distante llegaron hasta la mañana del sábado al sitio.

Los cuerpos fueron retirados tras tres horas de marcha en una zona montañosa y fueron remitidos a la morgue judicial.

Los agentes judiciales trabajan en esclarecer el motivo de este sangriento hecho, el segundo que conmociona a la provincia de Guanacaste y al país en lo que va del año. El 20 de enero un individuo mató a cinco jóvenes en una residencia en Liberia.

Doas nicaragüenses entre víctimas

Al menos dos nicaragüenses figuran entre las cinco personas misteriosamente asesinadas, al parecer con escopetas, en la finca Los Solís, un recóndito lugar de difícil acceso ubicado en Monte Plata  de La Cruz, informó el diario La Prensa de Managua.

El medio identificó a las víctimas como  Isaías Bonilla, de 81 años; su esposa Paula Romero, nicaragüense de 89 años con residencia legal en Costa Rica; los hijos de ambos: Wilberth y Wálter Jesús, de 26 y 25 años respectivamente; así como el yerno de los ancianos, el nicaragüense Carlos Pacheco, de 21 años.

Los muertos –dijo La Prensa– fueron hallados el viernes por el cuidador de la finca, quien vive a una hora del lugar y avisó a las autoridades (Policía y Cruz Roja), mismas que empezaron a ingresar a las 3:00 de la madrugada, luego de recorrer a pie por la zona montañosa durante unas dos horas.

 En tanto, el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Wálter Espinoza, recibió la alerta de los asesinatos desde el viernes a las 10:00 de la noche.

Fue hasta la mañana del sábado que una juez, especialistas en recolección de pruebas y seis personas más encargadas de los levantamientos del cuerpo, se encaminaron al lugar para verificar los hechos, dado la dificultad de acceso y los problemas de lluvia en la región.

Debido a la lejanía y a la dificultad del terreno, los cuerpos fueron sacados a caballo y con cuadraciclos, porque el acceso a la finca es complicado.

La Fuerza Pública apoyó en el retiro de las víctimas.