• Trallazo de la “pata bendita de “Marquito Ureña ratifica a la Sele en senda a Rusia 2018
  • “Le di con alma, vida y corazón”, dijo el artillero tras el duro empate ante los aztecas
  • Mexicanos lloran el latigazo en el final del juego

 

Edgar Fonseca, editor PuroPeriodismo.com

¡”Le pegué con alma, vida y corazón”. Firma Marco Ureña, Costa Rica!

Cuando dábamos por un hecho el peor de los escenarios.

Cuando la afición enmudecida, no salía de su asombro.

Cuando ya no quedaban fuerzas, Marquito Ureña se vistió, ooooootra vez de héroe, sacó un magistral derechazo, encumbrado en el aire, en el área roja y fusiló al Memo Ochoa, que cayó pesadamente a la gramilla.

Bendito minuto 82. ¡En el fútbol, hay milagros, también!

Empate agónico, de oro, que sabe a gloria si tomamos en cuenta que estábamos con las cuentas en rojo, con la garganta reseca, aturdidos en nuestra propia casa perdiendo frente a ese eterno enemigo de fútbol regional que es México que vino a hacer el daño, a no dejarnos montarnos anoche mismo en el vuelo a Moscú pero que, a final de cuentas, hizo una mueca amarga con el trallazo de esa “pata bendita” del artillero local.

Ya había entrado Colindres, esa carta oculta del Macho, a hacer daño a los mexicanos por la banda izquierda.

“Gran partido. Entró a hacer justo lo que el DT quería: revolucionar la dinámica del juego con desdobles peligrosos. Cambio de lujo p la Sele”, trinó orgulloso en Twitter el presidente de Saprissa, Juan Carlos Rojas.

Ya revoloteaba peligroso en el área Johan Venegas, a quien este fútbol amado y odiado le negó anoche la gloria del pase al mundial al estrellarse en el palo derecho en el último minuto un disparo venenoso, único en su talla, con Ochoa vencido.

Y ya agonizaba el encuentro cuando Ureña, salvó la noche.

Nos sacó de la agonía y nos deja a un pelo del ansiado boleto a Rusia 2018.

Definición de alto voltaje el próximo cinco de octubre, de nuevo en La Sabana, frente a la Honduras del Prof. Pinto que cedió un doloroso empate en San Pedro Sula ante EE.UU.

“Gracias por el gran apoyo! La lucha continúa juntos, falta muy poco”, dijo el capitán Bryan Ruiz, apenas acabado el choque.

Charros no quisieron ser el “pato de la fiesta”

Sin ser abismales, hay que reconocer diferencias estructurales entre nuestro fútbol y el mexicano. Su liga es una de las más caras del mundo.

Y en ese mercado de oro de talentos y entrenadores, los integrantes del seleccionado del Tri, muchos de ellos legionarios europeos, saben marcar su diferencia.

Nos marcaron la cancha anoche por largo rato, amenazantes, atándonos, presionándonos, con corridas vertiginosas, hasta ese infame autogol, del minuto 41, imposible de detener para nuestro halcón del Real Madrid, tras paradas y paradones espectaculares.

Pero Keylor no hace milagros. Y los charros no querían ser el “pato de nuestra fiesta”.

Y, así, tanto va el agua al cántaro que se rompe. Eso nos pasó tras corridas por las bandas y por el centro del terreno que evidenciaron agilidad, coordinación, desequilibrio departe de los hombres de Osorio, pegado a la banda, a su libreta y a sus constantes instrucciones.

Los nuestros aunque fieles a su esquema, tan es así que el fatídico 1-0 no los arredró,  se notaron maniatados, por vastos tramos, sin la precisión del jueves anterior en New Jersey. Que lo diga el capitán, Bryan Ruiz, a quien se le escaparon dos oportunidades de oro, que, probablemente, hubiesen sentenciado el cotejo.

Segundo tiempo de infarto

Tras el descanso, la Sele se lanzó a machacar y machacar y machacar, mientras los mexicanos, mañosos, perdían más tiempo de la cuenta, por supuestas faltas o en los saques de banda.

Y las manecillas nefastas del reloj corrían en contra nuestra, en contra de nuestros presupuestos mínimos de puntuación, hasta que ¡zas!…

Y alcanzamos el minuto 30 del segundo tiempo sin que llegara el ansiado empate y entramos en ese dramático trance de los últimos 10 minutos, hasta que se hizo la luz en el Nacional.

Minuto 82… en un entrevero en el área, un balón globeado por Wallace, el tercer cambio, del Macho, un balón, que casi roza Waston, llegó de bolea a la derecha milagrosa de Marquito “el grande”.

Y todos lo seguimos segundo a segundo.

Marquito se volcó. Todos nos volcamos, con él.

“Chuteó”. Todos “chuteamos” con él.

Y aquel balón, a escasos 8 minutos del final del juego, se fue volando –todos volamos con él– “pum, pum, pum”,  hasta que penetró hiriente, matador, en el palo derecho del, hasta ese momento, impecable Memín Ochoa.

Y entonces la Sabana explotó.

“Le pegué con alma, vida y corazón”, dijo Marquito con sus labios resecos por la jornada, su frente empapada y una sonrisa de oreja a oreja porque la diosa fortuna del gol está con él hoy y hace milagros.

Rusia ahí te llegaremos…

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Costa Rica le roba el triunfo a México en San José, lamenta diario Esto de Ciudad

MéxicoMéxico estuvo a nada de salir con los tres puntos de feudo tico, pero un golazo de Marcos Ureña se encargó de llenar de pura vida al estadio Nacional al conseguir el empate que le dio a Costa Rica el pase a Rusia 2018, pese al factor que había marcado Guillermo Ochoa bajo los tres palos.

El Tricolor salió vivo y casi con un partido redondo debido a que mostró un buen nivel, pero la genialidad de Ureña acabó de destrabar el marcador. Ochoa y un autogol de Gamboa ilusionaron a los nuestros con los tres puntos, pero el tico nunca se dejó morir en su cancha y consiguió un puntito.

Los aztecas encontraron su gol por medio de la fortuna, no pudieron hacer más ya que del otro lado, Keylor Navas también se vistió de héroe en varias ocasiones. Paridad al final de cuentas con dos equipos que lideran el Hexagonal y que justamente estarán en la cita rusa. El punto le sabe mucho a los ticos, pero muy poco a los nuestros.

EL JUEGO
Con los regresos de los lesionados, Jair Pereira y Héctor Moreno, el retorno de Juan Carlos Osorio al banquillo técnico, además de siete rotaciones y la ratificación de cuatro jugadores en la alineación, es como México comenzó con las hostilidades desde un blindado estadio Nacional en busca de sumar nuevamente de visitante, distinción en donde mejor sabe jugar.

Sin embargo y sin nada que esperar, México y Memo Ochoa fueron recibidos con un fuerte dardo emanado por Bryan Ruiz en donde el melenudo guardameta mandó a córner. Memo mostraba sus blasones frente a una Costa Rica simbolizada desde la otra portería en la figura de Keylor Navas.

Ya acomodados en el terreno, Edson Álvarez, Jair Pereira, Héctor Moreno, los hermanos Dos Santos, Raúl Jiménez y “Chucky” eran las caras nuevas con respecto a los hombres que jugaron ante Panamá, mismos que buscaron adaptarse de inmediato a la presión que ejercían los ticos desde los primeros segundos.

El Tricolor poco a poco se adaptó al terreno de juego, tuvo y cedió el mediocampo a una Costa Rica que siempre ejerció presión con tiros lejanos de Celso Borges y Bryan Ruiz, pero la carencia de contundencia les negaba el gol. México en cambio, no era tan peligroso antes de la media hora, solamente un tiro raso de Jona inquietó.

No obstante, después de los 30 minutos el Tricolor pisó el acelerador. Keylor Navas salvaba y era factor, hasta ese momento, ya que detuvo los avisos de Diego Reyes y Jonathan dos Santos. Costa Rica tendría otra manifiesta cerca del entretiempo, ya que en un descuido de Reyes a nivel defensivo, Ruiz mandó a las nubes y las gradas lo lamentaban.

Oportunidad de oro para el Tricolor que en la jugada siguiente marcó por conducto de Gío que con un remate y tras unos rebotes entre Navas y Christian Gamboa, el balón se anidaba. Festejo total entre Giovani y Raúl Jiménez, quien fue el encargado de centrar.

México ya lo ganaba, manejaba la presión y desesperación de los ticos en su intento de calificar al Mundial, aprovechaba el error y con cierta fortuna destrabó el cero, motivo que inmediatamente llevó a la impotencia del rival con severa entrada a Hirving Lozano. Todo quedó en susto.

COMPLEMENTO
Costa Rica regresó con fuerza al complemento en busca de solucionar el error. México aguantó ese entusiasmo con un inspirado Jonathan, el liderazgo de Andrés y la alegría de Lozano. Un poco más reservados Raúl Jiménez y Giovani dos Santos que merodeaban la cancha zona tica.

El buen presente de Lozano, hacía que fuera tranquilizado por medio de patadas. La molestia del banquillo tricolor era total. El silbante Geiger pitaba unas y otras las dejaba correr. Óscar Ramírez en contraparte, modificaba en par de ocasiones. Entraba Wallace y Venegas porque a Costa Rica le urgía anotar.

Así que Osorio comenzó a jugar con esa desesperación tica, pero a la vez refrescó el ataque con “Tecatito” ante la salida de Guardado. No obstante, erró su primera pelota, ya que Navas le tapó su disparo en una descolgada nuevamente liderada por Lozano.

Costa Rica quería su gol y México iba por más. El Tricolor no se echó atrás pese a la ventaja y siguió con la propuesta, perdía y recuperaba, presionaba y hasta ahogaba al rival. Más tiempo de frescura y Osorio mandaba a la cancha a Carlos Vela por Giovani dos Santos. La defensa azteca también destacaba al jugar con el cuchillo entre los dientes para despojar o reventar el peligro.

México ya jugaba por nota. Todo les salía bien y con inteligencia, así que a los ticos no les quedó de otra que regresar a los disparos lejanos como en el caso de Ureña y Colindres que probaron a Ochoa, pero el portero se puso el suéter de gala al desviar sus dardos. Ochoa era figura y factor.

Sin pausa alguna, Raúl dejaba su lugar para César Montes, quien reforzaba la línea defensiva, pero de inmediato Marcos Ureña aprovechó su buen momento y al igual que Nueva Jersey anotó, ahora desde fuera del área en tiro en el que Ochoa nada pudo hacer.

Las gradas volvieron a la vida, el empate los llevaba a Rusia. El tico resurgía de sus asientos y vibraba en la recta final. Los golpes y patadas no cesaban y a Jair lo recetaban. Emoción al extremo. Los ticos apretaron a los verdes, los ahogaron en su terreno y hasta un palo salvó el arco de Ochoa. Costa Rica cerró con fuerza y México pedía la hora.

El empate estaba fraguado, Costa Rica no podía con México, pero ya tenía su boleto al Mundial. En cambio, el Tricolor seguía invicto en el Hexagonal y en territorio centroamericano

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