La torpeza de la CCSS de reasumir los Ebáis de la UNIBE

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Jorge Corrales Quesada, economista

Hoy 12 de marzo, La Nación nos presenta una buena noticia, según la indica en su titular “Diputado pide indagar cambio de Ebáis de UNIBE a la CCSS.” ¡Aleluya! Pues ha sido una aventura tan triste y empobrecedora, a la par de irresponsable, que no he visto ciudadano, con excepción de algún funcionario público, alabar la decisión que tomó la Caja de Seguro Social de “asumir la operación de 37 Ebáis que eran manejados por la Universidad de Iberoamérica (UNIBE).”

Y, lo peor, aparentemente, tal vez envalentonados, ahora la Caja pretende reabsorber otra serie de Ebáis que han sido exitosamente administrados por empresas privadas en el país.

En el caso mencionado arriba, aquellos 37 Ebáis atendían a, aproximadamente, unos 200.000 asegurados vecinos de los cantones de Montes de Oca, Curridabat y La Unión. De acuerdo con una información emanada de la Auditoría Interna de la propia Caja, el traslado a la Caja de esos Ebáis “costaría ¢4.227 millones adicionales sólo el primer año, en comparación con mantener la contratación a UNIBE.” 

La gente estaba contenta…

Afortunadamente, el diputado don Pedro Muñoz del PUSC presentó una moción para que esa reabsorción fuera debidamente evaluada por el Poder Legislativo, específicamente por su Comisión de Control de Ingreso y Gasto. Ya cuenta con una muy buena recepción de parte de diversos diputados de otras fracciones. Como bien afirma el diputado Muñoz, “La UNIBE estaba funcionando bien, un servicio bueno, la gente estaba contenta [Me consta], a buen precio. Igual con las cooperativas de salud, están funcionando bien, la gente está contenta, está bien servida y ¿por qué va a asumir, entonces, ese costo la Caja? Yo no sé exactamente la razón de esa decisión, pero me trajo a la mente aquello de que “Todo dentro del estado, nada fuera del estado, nada contra el estado.” Tarea: ¿adivinen quién dijo esto?

Independientemente del malestar del ciudadano ante dicho cambio, debemos preguntarnos si lo importante para la salud del ciudadano es quién lo preste o quien lo haga mejor y más barato. Algunos parecen creer que el mejor servicio lo da el estado, aunque, en este caso concreto, y dentro del propio estado, la auditoría interna de la Caja informó el 15 de diciembre del año pasado, antes que se concretara la devolución, que “el costo de mantener esos 37 Ebáis por parte de la UNIBE sería de ¢8.526 millones” y agrega que “en cambio, el primer año de administración de la CCSS, el costo subiría a ¢12.759 millones, un 49.5% más.” 

Tengámoslo muy claro: esos ¢4.227 millones de más, tan sólo en el primer año, serán pagados por todos nosotros los contribuyentes obligados a la CCSS; esto es, por la contribución tripartita de trabajadores, empresas y estado, a sabiendas que el aporte que este último hace proviene de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes. Esos recursos, así desperdiciados, podrían ser mejor usados por la misma Caja, ya sea para evitar un empeoramiento de su delicada situación financiera, o bien para proveer una serie de servicios de salud que aún no brinda en la cantidad y calidad necesaria.

Y, aún hay más. La Caja, no satisfecha con esa torpeza de reabsorber los Ebáis del Este de San José, planea volver a operar otros Ebáis hoy eficientemente manejados por siete cooperativas, que parecen satisfacer bien a sus usuarios y que, por la comparación con lo sucedido con la absorción de los 37 Ebáis del Este, posiblemente les saldrán mucho más caros a los contribuyentes a la Caja.

Quiera Dios que los diputados de todos los partidos que nos representan en la Asamblea Legislativa, acojan la propuesta sana del diputado Muñoz, para que, a la mayor brevedad, se investigue esa decisión que involucra fondos públicos. Y, ante todo, porque el disgusto de los antiguos usuarios de los Ebáis es manifiesto, evidente y justo.