Edgar Fonseca, editor/Foto Víctor Peña, El Faro, San Salvador

El fiscal general de la República, Raúl Melara, hizo un recorrido por el Puerto de La Libertad, El Salvador, en medio de las 48 horas que duró el cerco sanitario ordenado por el presidente Bukele y ejecutado en su mayoría por militares, destaca el sitio El Faro de San Salvador.

La presencia del fiscal –agrega– es una declaración en sí misma, aunque Melara se permite agregar: “Las resoluciones de la Sala se deben cumplir, no se cuestionan, se cumplen y se ejecutan”. El caso de este municipio es un buen resumen de la tensión entre los poderes legislativo y judicial, con un presidente que no está dispuesto a ceder terreno. 

Ver también: Nayib Bukele ha girado hacia el autoritarismo en un mes de cuarentena obligatoria, El Diario de Hoy, San Salvador

Sitio a La Libertad y a la Corte

El cerco sanitario que fue impuesto en el fin de semana por el ejército y la policía sobre el Puerto de La Libertad se convirtió en una parábola, con una buena capacidad de resumen, para explicar la postura del presidente Bukele ante la pandemia mundial de COVID-19, su forma de dar órdenes y las maneras con que lidia con quienes cuestionan la legalidad de sus medidas, asevera el cronista Carlos Martínez.

El miércoles 8 de abril, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador resolvió –según El Faro– que algunas de las medidas tomadas por el presidente eran excesivas y que carecían de base legal. En resumen, la resolución le prohibía al Gobierno de Bukele detener a las personas que violaran la cuarentena mientras no se establecieran con claridad los criterios, los procedimientos y a las autoridades responsables de hacerlo. Le prohibían también exhibir a las personas detenidas y presentar la medida como un castigo. La Sala de lo Constitucional le explicaba también al presidente que para ello no basta ordenarlo en un tuit, sino que debe seguir el proceso de formación de ley.  Los mismos magistrados hicieron un resumen de su decisión: “En otras palabras, el Presidente de la República, la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada y cualquier otra autoridad tienen constitucionalmente prohibido privar de libertad en la forma de confinamiento o internamiento sanitario forzoso a las personas que incumplan la orden de cuarentena domiciliar, mientras la Asamblea Legislativa no emita una ley formal…”.

Bukele –agrega el sitio– respondió con el silencio, al menos ante los magistrados. Al resto del país, le advirtió, ese mismísimo día, a las nueve y media de la noche: “Si usted viola la cuarentena, será retenido por las autoridades y el Ministerio de Salud ordenará su ingreso en un centro de cuarentena, por ser un potencial foco de infección. Ahí pasará 30 días, o hasta que las autoridades de salud puedan comprobar que usted no porta el virus”. Pero no le bastó con eso, así que “abrió hilo”. “Eso último –dijo en el siguiente tuit– podría tardar mucho tiempo ya que usted no será prioridad en los test”.

“Usted rompe el estado de derecho”

Al siguiente día se manifestó, categórico, José Miguel Vivanco, director para las américas de Human Rights Watch, en la misma arena tuitera: “La Sala de lo Constitucional le ordenó abstenerse de confinar a nadie simplemente por violar la cuarentena…Pero usted, Nayib Bukele, se ríe de la Corte. Eso es desacato y, nuevamente, rompe el estado de derecho”, reseña El Faro.

Ver: El Faro, San Salvador