Jorge Corrales, economista

No hay duda que hay un avance, aunque pequeño, en la apertura de la economía. Mis felicitaciones. Sin duda que ello debería regocijarnos y, como siempre, debemos seguir siendo prudentes ante el riego, principalmente aquellas personas adultas mayores y las que tengan debilidades de salud ya conocidas, que son causales de la mayor parte de las muertes por el covid-19.

Pero, hay cosas que, incluso en esta restringida apertura que no tengo muy claras. Una es la decisión de permitir a los hoteles de este país recibir un mayor número de huéspedes. Pero, a pesar de aumentar, en hora buena, entre semana el horario de circulación en vehículos, que supuestamente pasa de las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche, en los fines de semana se mantiene la prohibición de circulación por placas, aunque ahora se amplía también el horario de libre circulación en esas fechas, ese es un obstáculo serio para que los ciudadanos puedan viajar en fines de semanas a esos hoteles. No poder circular o los sábados o los domingos son un freno importante en el flujo de turismo interno.

Asimismo, en cuanto a las llamadas limitaciones a la proximidad de “burbujas” me parece que dicha restricción es una ilusión (que deban estar separadas dos metros entre sí), en particular en los procesos productivos de las fábricas y comercios, en donde en mucho ha incidido negativamente el aumento del desempleo. Ciertamente, los empresarios tienen el mayor interés en mantener separados, y así sanos, a sus trabajadores, pero eso no siempre es posible en muchos procesos de producción.

Finalmente, la apertura a las playas de 5 a 8 de la mañana y la prohibición en el resto del día, me parece que es exageradamente limitada y que un buen acuerdo con autoridades y empresarios locales para introducir vigilancia que incentive la separación de las personas, puede dar mejores resultados, en la esperanza de que servirá de algo en la recuperación de las actividades económicas que dependen del turismo de playas.

Sólo deseo que las medidas de apertura gradual salgan bien, y que algún día volvamos a disfrutar plenamente de nuestras libertades. El daño para las economías por las limitaciones a los ciudadanos, es sumamente grave, el cual incidirá en una baja creación de recursos indispensables incluso para continuar la provisión de buenos servicios de salud, pero, esencialmente, vital en los hogares que dependen de un empleo en el sector privado, que hoy sigue a medias o bien es aún inexistente.