Edgar Fonseca, editor/Fotos Facebook René Castro

El exministro René Castro, director asistente de la FAO en Italia, retornó ayer domingo a Milán para volver a sus tareas, tras dos meses de cuarentena forzosa en San José.

“Fue un viaje extraño”, relató este lunes desde Milán a consultas de este editor.

Italia llegó hoy a 30.560 muertes y 219.070 contagios por el coronavirus, según Johns Hopkins University & Medicine de Baltimore.

Es el tercer país con más muertes y el quinto con más contagios en el mundo.

Un viaje extraño, dice

“En viaje extraño como 150 personas en un avion con capacidad para 250. La mayoría abordó en Costa Rica aunque unos cuantos venían de Honduras y El Salvador. Más de un 50% eran italianos de la tercera edad”, cuenta, exministro de Gobernación y de Ambiente.

“Todos –agrega– usamos mascarillas y la aerolínea trató de sentarnos de asiento por medio, pero no siempre pudo, eso puso furiosos a un grupo de italianos que elevaron la voz y no se apaciguaron hasta que el capitán hizo algunos ajustes y ofreció que quisiera quedarse en tierra podía hacerlo y se le devolverían los €650 pagados por cabeza. Mi esposa Sarah y yo si tuvimos el distanciamiento ofrecido por NEOS”.

5 controles al llegar a Italia

Para entrar a Italia pasaron por cinco chequeos sanitarios, narra.

“Sabíamos que al llegar al aeropuerto Santamaría comenzarían una serie de controles de temperatura y estadísticos. Al salir de Costa Rica nos hicieron 2 al llegar a Milán todo juega de nuevo: 2 precontroles policiales antes de migración y aduanas y uno de temperatura”, dice.

“En cada uno de los cinco puestos –ratifica– tuvimos que llenar cuestionarios y responder preguntas. En general todos los puestos de control serviciales y corteses, aunque más lentos que lo normal”.

Milán en silencio

René Castro dice que extrañó el bullicio de Milán al llegar.

“Al llegar a Milán nos sorprendió la ausencia de tráfico, los cafés cerrados y había que conformarse con los “auto bares”. Dispensan agua, chocolates y snacks pero no cerveza, a veces en los bares de las ciudades agregan café pero no licor”, cuenta.

“Sarah y yo tuvimos que pasar dos controles más y llenar otro documento para esperar un tren a Roma un par de horas”, relata.

Estación de trenes vacía

“La estación en Milán usualmente parece un hormiguero, hoy no y 100% de las personas que acceden al andén portamos máscaras y guardamos distancia social, que ahora se informa por parlantes es de 1 metro”, detalla.