Edgar Fonseca, editor

La presión para la eventual salida de la Defensora de los Habitantes, Catalina Crespo, creció en las últimas horas con un manifiesto público de funcionarios de la institución.

Se suman a la demanda de su retiro que hicieron distintos directores de la entidad y a la eventual investigación legislativa a raíz de la polémica intervención de la Defensora, en el caso conocido como UPAD, a cargo de la Fiscalía General, por supuesta intromisión desde Casa Presidencial en datos íntimos de los ciudadanos.

Crespo enfrenta el rechazo de diputados de diferentes fracciones, salvo del PLN que avaló su designación.

Se distancian de su gestión de trabajo

Las y los funcionarios de la Defensoría de los Habitantes de la República (DHR) que suscribimos el presente pronunciamiento, reiteramos que nos debemos a las y los habitantes. Nos mantenemos en la lucha constante por promover la buena prestación de los servicios públicos, el respeto, protección y promoción de los Derechos Humanos, en estricto apego al ordenamiento jurídico, destaca el comunicado divulgado esta mañana de martes. 

Los recientes acontecimientos, añaden, en el marco de la gestión de la actual Defensora de los Habitantes, socavan la institucionalidad, la integridad, la mística y el espíritu de servicio que nos ha caracterizado durante más de 25 años, lo que impacta en el cabal desempeño de las funciones propias de la Institución.

Algunos de los hechos ocurridos en las últimas semanas, enfatizan, quedan plasmados en las actas de la Asamblea Legislativa y en las declaraciones brindadas por la señora Defensora, que evidencian un estilo de gestión distante de los conceptos y principios contenidos en el Manual Interno de Macroprocesos. 

Como personal técnico y administrativo de la Institución, nos sentimos en la obligación de expresarnos frente al debilitamiento de la imagen y credibilidad de la Defensoría como Institución Nacional de Derechos Humanos (INDH). El espíritu esencial del Ombudsman radica en la figura de la magistratura de influencia como herramienta para la protección y defensa de los derechos e intereses de todas las personas y de la cual carece la actual titular, aseveran. 

Observamos con preocupación –citan– que no existe dirección estratégica desde el Despacho de la Defensora para restaurar el rumbo de la Institución; lo cual, además de debilitar la mencionada magistratura de influencia, genera desconfianza y falta de credibilidad de la población en la Defensoría de los Habitantes. 

Por lo tanto, quienes formamos parte de la Institución y conocemos su realidad cotidiana, consideramos que su permanencia torna muy difícil encauzar la gestión con la confianza y credibilidad que se requiere, insisten. 

Las y los funcionarios de esta Defensoría, seguiremos redoblando esfuerzos en nuestro compromiso diario y objetivo por la defensa y la promoción de los derechos de todas las personas, agregan. 

1 COMENTARIO

  1. Muy valiente la posición de los funcionarios de la Defensoría. Hay que pensar en cómo se viene eligiendo al Defensor de los Habitantes, pues quienes últimamente han pasado por ahí han hecho una labor muy deslucida: ejemplo la anterior defensora, así como Tailtebaum, Echandi y otros… Han tomado la Defensoría como un trampolín político con fuerte acento partidario. Poco preparados para el cargo.

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