Edgar Fonseca, editor/Foto Facebook Lázara Esther Fernández A.

La inmigrante cubana Lázara Esther Fernández Artiz, de 47 años, dice que Dios la salvó de milagro tras recibir un disparo en la cabeza  por uno de los «coyotes» (persona que guía a personas indocumentadas) cuando se disponía a cruzar de Costa Rica a Nicaragua, en Peñas Blancas. Esa experiencia casi acaba con su vida y con el sueño de llegar a Estados Unidos, pero, tras permanecer ocho días hospitalizada en Nicaragua, continúa su travesía, dejando atrás esa amarga experiencia, relata el diario La Prensa de Managua en su edición de este sábado 22 de agosto.

  • En Peñas Blancas, Costa Rica, hay al menos 200 migrantes cubanos varados desde inicio de año ante la negativa del régimen de Daniel Ortega de abrirles el paso en su ruta hacia EE.UU. Ver PuroPeriodismo.com

Les cobraron $150 por pasarlos y los asaltaron

El hecho –según el diario– se registró entre las 8 y 10 de la noche del pasado 1 de agosto en una zona montañosa de la frontera de Nicaragua que se le conoce como la Guacimada, la cual históricamente es utilizada por los coyotes que ofrecen cruzar a inmigrantes de un país a otro. Según relata Fernández Artiz, el proyectil ingresó detrás de la oreja izquierda, “luego atravesó por mi boca – de abajo hacia arriba- y quedó incrustado en la nariz, y en el trayecto me desprendió piezas dentales y me causó lesiones en la mandíbula”.

Fernández Artiz, originaria de Cienfuegos, Cuba,  explica que ella y su esposo Luis Enrique Hernández Jerez de 32 años, salieron del país en marzo del 2019 con la ilusión de llegar a los Estados Unidos a trabajar, para apoyar económicamente a sus familias, agrega la versión.

“De Cuba nos dirigimos a Guyana, luego seguimos nuestra travesía por Perú, Ecuador y Colombia e ingresamos a Centroamérica desafiando la selva de Darién hasta llegar a la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, que se ha convertido en el peor obstáculo con el que nos hemos encontrado hasta ahora”, expresa la inmigrante desde Honduras, quien señala que se hubiera evitado ese calvario si las autoridades de Migración y Extranjería facilitaran el tránsito por este país centroamericano, destaca La Prensa.

«Coyotes» los asaltaron y dispararon

La cubana explica que al llegar a este puesto fronterizo de Peñas Blancas y percatarse que las autoridades de Nicaragua les prohibían el ingreso a ella, su esposo y otros tres cubanos, decidieron comunicarse por WhatsApp con coyotes que les había recomendado otros inmigrantes.

“Fue así que entramos en comunicación con cuatro coyotes que nos ofrecieron cruzarnos por 150 dólares cada uno pero en el trayecto planificaron el asalto y al defendernos, realizaron varios disparos y me dieron en la cabeza”, detalla la cubana. Su esposo al ver que se había desplomado, huyó del lugar junto con los otros tres cubanos, pues pensó que la habían matado y que después seguirían con ellos, consigna el informe del diario nicaragüense.

Ver: diario La Prensa, Managua