Edgar Fonseca, editor/Foto Twitter, Keylor Navas

“Dios ha querido que sea así y Dios nos ayudará a levantarnos más fuertes”, con estas palabras, en un tuit a las 5:30 a.m. de este lunes Keylor Navas reflexionó sobre la caída del PSG ayer domingo ante el Bayern Munich, en la final más atípica en la historia de la Champions League.

“En los momentos duros es cuando uno más orgulloso se siente de los suyos… Muchas gracias por su apoyo! Pura vida!”, agregó Keylor

Un testarazo imposible

Un testarazo de Kingsley Coman a lo profundo del palo izquierdo, imposible para el guardapalos tico, le dio ayer al Bayern Munich la sexta copa de Champions League en la final más atípica de la historia, desierta de público en el estadio Da Luz de Lisboa.

A la hora de juego se rompía la final. Gol del Bayern. Kimmich controlaba en el pico del área y ponía un centro perfecto, rosquita al segundo palo y testarazo de Coman al palo largo, perfecto, imposible para Keylor. Ventaja bávara, resalta el sitio Sport de Barcelona.

Si la intensidad del Bayern fue feroz en los primeros minutos de la segunda parte, lo de la segunda mitad hay que apartarlo como un western salvaje. En una jugada de precisión absoluta Kimmich puso un balón glorioso a Coman. Un regateador marcó de cabeza, los recursos del Bayern, describe el sitio Marca de Madrid

 Un pase de Thiago batiendo líneas, una dejada de Müller y una rosca perfecta de Kimmich la pescó Coman en el segundo palo. Su cabezazo picado y cruzado fue inalcanzable para Navas, remarca el diario español El País.

El ogro se comió a las estrellas

El ogro se comió a las estrellas. El Bayern de toda la vida, con esa mirada de monstruo perfeccionada durante siglos, es el nuevo rey de Europa. El equipo de Beckenbauer, Matthaus, Torpedo Müller, Breitner, Maier y otros dioses del balón, ya tiene la sexta. Para conquistarla necesitó a Coman, un parisino, un ex del PSG, una carambola cruel para una entidad debutante en la cita, destaca Marca.

No fue la noche de Mbappé –agrega– y sobre todo de Neymar, al que los alemanes trataron como si fuera un desconocido. Les da igual Cruyff, Maradona o la pareja del momento. En un partido de alfombra roja emergió un secundario, Coman, un jugador de banda, hábil, que en este mundo raro conectó un cabezazo mágico en la segunda mitad.

El Bayern de Múnich ya tiene seis ‘orejonas’. Y la sexta llegó tras una final con más intensidad que calidad, decidida a la hora de encuentro con un testarazo de Kingsley Coman, francés y canterano del PSG para más inri. La maquinaria del jeque no tuvo capacidad de respuesta, y el trofeo se va a Baviera, consigna Sport de Barcelona.

No fue el espectáculo prometido

La final –enfatiza Sport– no fue el espectáculo prometido. Hubo peligro en las áreas, pero no fue el festival de dos estrategias ofensivas. Eso sí, propuso más el Bayern y la justicia del fútbol estuvo de su lado. 

En el lamentablemente desierto Da Luz de Lisboa daba comienzo la final más atípica de la historia. Sin público, con fecha 23 de agosto, pero una final de la Champions League, de la vieja Copa de Europa. El partido del año a nivel de clubes en Europa.

Salían a morder los muniqueses, presionando muy arriba y pisando campo parisino. Se pasaba por el minuto cinco y el PSG aún no había pisado suelo germano. Pero el control y la presión del Bayern no se traducían en peligro ante Keylor.  

Y había respeto al poder del PSG en ataque. Primera pelota para Mbappé, falta evidente y al suelo. Y es que el cacareado duelo de dos grandes ataques veía ante todo dos seguridades defensivas. Una final es una final.

La zaga del Bayern de Flick, eso sí, seguía ubicada casi en la línea del centro del campo, una invitación a la locura ante Mbappé, Di María y Neymar, relata Sport.

Y fue Kylian el que tuvo dos buenos balones en el área alemana al paso por el cuarto de hora, bien taponados sus tiros por la defensa del Bayern. A los 18 minutos, balón en profundidad de Mbappé a Neymar, uno contra uno y salvador Neuer en su salida. La primera gran ocasión de la noche.

La amenaza de Lewandowski

Gran respuesta del Bayern a los 22 minutos, en un tiro mordido de Lewandowski a la media vuelta en la frontal que se fue a estampar en el poste derecho de Keylor Navas. Iba saliendo el talento a relucir, crecía la final.

Y es que el turno era del PSG, con una delicatessen de Herrera sobre Di María para el disparo alto del ‘fideo’. Ahí caía al suelo roto Boateng, lesionado, entrando Niklas Süle al campo apenas en el minuto 25.

El peligro se iba acercando a las dos metas, como en una volea de Ander Herrera fuera por poco, o en un testarazo a bocajarro de Lewandowsi que sacaba Navas cuando se cantaba el uno a cero de los ‘Mia San Mia’ al paso por la media hora de encuentro.

Enloqueció de nuevo el choque en el suspiro final del primer acto, ya que al paso por el 45 Mbappé desperdiciaba un regalo de la defensa bávara con un chut de canario a las manos de Neuer, ‘Danke mein Freund’. Tuvo tiempo el Bayern de organizar una contra con posible penalti sobre Coman -canterano del PSG- que Orsato y sus chicos del VAR obviaron. Cero a cero en el asueto.

El segundo acto arrancaba igual. Más balón del Bayern, bien situado el PSG y buscando los de Tuchel la velocidad en las contras. Con más brusquedades de las necesarias se desarrollaba este segundo acto, siendo Paredes el perejil de todas las salsas. Amarilla para el mediocampista argentino.

Y a la hora de juego se rompía la final. Gol del Bayern. Kimmich controlaba en el pico del área y ponía un centro perfecto, rosquita al segundo palo y testarazo de Coman al palo largo, perfecto, imposible para Keylor. Ventaja bávara, resalta dicho sitio.

Ver: Sport, Barcelona