Edgar Fonseca, editor

Las dantescas escenas de un furgón de mercadería siendo arrasado por turbas de vándalos…

Las grotescas agresiones al libre tránsito de personas.

Las grotescas agresiones a las autoridades encargadas de aplicar la ley y el orden.

La brutal acción contra el sector productivo.

Contra exportadores.

Contra importadores.

Contra cualquier productor.

Contra inversionistas externos.

Contra el turismo, primera fuente de divisas.

Contra aeropuertos…

Son solo chispazos ominosos que recuerdan la destrucción sistemática de Venezuela que emprendió, en el 2000, el chavismo bajo el cobijo de La Habana.

¿Es eso lo que quieren algunos aquí?

¿Es eso tras lo que andan políticos reciclados que derrochan ingenuidad o, peor aun, suma complacencia ante el caos?

¿Es eso tras lo que andan parásitos del sector agro?

¿Parásitos, otros, del sector cooperativo?

Protagonistas, unos y otros, de recientes frustradas y costosas jornadas desestabilizadoras.

¡Avísennos!

Háblenle claro al país.

Para no irnos al abismo, sin dejar de ponerlos en evidencia.

Sin dejar de exhibir esos funestos propósitos — de larga data ya— que algunos ocultan hoy tras la fachada de una inocente lucha contra más impuestos.

Tras la trasnochada fachada de “defensa de la soberanía ante el “coco” del FMI.

¡Avísennos!

Para que la ciudadanía no caiga de incauta, y asista, en silencio, a la codiciada caza extremista de la última gran democracia hemisférica.

Sin duda, un llamado de alerta para que los líderes, los sectores y las fuerzas más sensatas no se presten a este perverso juego, no sean presa de la trampa tendida en las últimas horas.

Finalmente

  • ¡Nuestro mayor reconocimiento a la Fuerza Pública y en cada uno de sus miembros como los primeros grandes defensores de la nuestra institucionalidad!
  • Y, sorprende la pasividad del Ministerio Público ante el rampante vandalismo en las calles.