Edgar Fonseca, editor

En la cúpula de la Aresep disfrutan de sueldos como en Catar y el país al borde del default

Después se quejan algunos por qué el FMI nos tiene en la mira.

Son sueldos para 12 de sus personeros, incluyendo sus dos máximos jerarcas, que fluctúan entre ¢3 millones y ¢7 millones.

Que anualmente implican una erogación de ¢770 millones, por encima de los ¢740 millones que cubren los salarios de 21 ministros en el gabinete…

Algunos de los cuales dejan atrás, incluso, al determinado por ley para la función presidencial.

Comparables con los que reciben algunos alcaldes, inamovibles.

Comparables con los de la casta judicial. Intocable.

Son sueldos para el regulador, la reguladora adjunta, tres intendentes y siete asesores…

Son salarios globales, sin pluses y responden a estudios de mercado, justifica el titular de la entidad.

Explicaciones van.

Justificaciones vienen.

Como todas las que conoce el país a diario de los disparates y distorsiones que imperan en las condiciones salariales del sector público –diferencias de hasta 600% para un mismo puesto– y que, en buena medida, tienen las finanzas estatales al borde del colapso.

Se hacen impostergables reformas sustanciales en la materia.

Se hace impostergable la ley del empleo público que venga a imponer orden en el maremagnum de los pluses, al menos 260, según la OCDE.

Y, que, contribuya a acortar esa odiosa diferencia, de más del 50% que hoy marca la relación salarial entre el sector público y el privado.

Punto y aparte- El TEC decidió este año no realizar prueba de admisión, por la pandemia, y, en su defecto, otorgar los cupos para nuevos estudiantes por cuotas entre cuatro grupos de colegios por provincias.

El altruista propósito –alega su jerarca– fue garantizar “equidad” en el acceso a la institución.

Resultado un premio a la mediocridad, a las notas bajas y a dejar por fuera, entre otros, a talentosos jóvenes de los colegios científicos.

José Ortega Padilla, estudiante de San Cristóbal norte, Desamparados, el mejor promedio del colegio científico de Cartago, vio truncado su sueño de ingresar a estudiar Biotecnología.

No nos sorprendamos de los cada vez más evidente retrocesos en los niveles educativos del país, cuando más se necesita apostar por una formación rigurosa, innovadora, que permita a las nuevas generaciones forjarse para competir en estos desafiantes tiempos.

1 COMENTARIO

  1. Es muy grave! No debemos permitirlo! No es cuestión de lamentarse, el Consejo Superior de Educación debe intervenir en este caso

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