PuroPeriodismo, México/Foto Cuartoscuro, Animal Político, Ciudad de México

Lo peor que te puede pasar no es que enfermes de la COVID. “El verdadero infierno es lo que pasa después”, dice Ernesto. Lo peor es no encontrar un servicio funerario para tu padre, cuyo cadáver aún está en su casa, y que te pidan esperar una semana porque, como tú, hay miles solicitando una incineración, relata un informe del sitio Animal Político de Ciudad de México. 

En medio de una pandemia que mantiene a México rebasando cada día el máximo número de muertes registradas como nunca antes en los 11 meses de propagación –como el 23 de enero con 1,470 fallecidos en solo 24 horas– la sepultura o incineración dejó de ser el rito final de despedida para convertirse en otra crisis para las familias afectadas, agrega el sitio. 

  • Este lunes México llegó a 150.273 muertes y 771.740 contagios confirmados con un 85% de ocupación hospitalaria en Ciudad de México, destaca el sitio Reforma.

Cuerpos contagiados

Con 82 años, el padre de Ernesto, estuvo en confinamiento durante meses, pero sin saber cómo, enfermó de la COVID en diciembre pasado. Estuvo internado en un hospital, pero mejoró y se mantuvo con suministro de oxígeno en casa. Aunque con miles contagiados buscando el mismo tratamiento, su familia vivió en carne propia lo que significa el aumento en la demanda, costos, y la desesperación por conseguirlo. Esa fue la primera crisis, reseña dicho medio. 

Las siguientes semanas fueron mejores. “Tuvo días lúcido”, pero hace poco más de una semana falleció. A partir de entonces ocurrió lo que Ernesto llama “el infierno”. “Es como un doble sufrimiento. Tienes a un familiar que se murió y luego las complicaciones de tener un cuerpo contagiado”. Comenzó a llamar a funerarias para el proceso de incineración, pero el primer requisito que le pedían era el acta de defunción. 

Especial PuroPeriodismo: Familias esperan hasta 5 días para incinerar a sus muertos por COVID; hay escasez de insumos, Animal Político, Ciudad de México

Sin embargo, al haber fallecido en una casa particular, primero debía ir la autoridad a dar fe y expedir el certificado de defunción. Pero ese trámite tampoco pudo ser rápido. Esperaron casi 18 horas para que lo hicieran y sólo con el documento en mano comenzaron a buscar la funeraria, agrega el sitio. 

Las siguientes horas fueron terribles, “no hay tiempo ni de llorarle a tu muerto porque sabes que el tiempo se vuelve apremiante y sabes que tienes que solucionar. Esta situación se vuelve una locura”, dice Ernesto. Llamada tras llamada para solicitar el servicio la respuesta era la misma: esperar hasta 10 días para que la funeraria recogiera el cuerpo y le pudieran entregar las cenizas, añade el medio mexicano.