Pablo Ureña, abogado

El proyecto fascista continúa

Al igual que en Costa Rica en la segunda ronda del 2018 y los embates huelguísticos del 2018 y el 2019 y el ataque de Rescate Nacional en el 2020, la institucionalidad democrática de los Estados Unidos soportó el ataque brutal del proyecto neofacista internacional.

Aquí y allá, los proyectos populistas locales no son más que parte de un proyecto internacional: el neofacismo ha tomado fuerza en Europa y América y no va a terminar con la derrota de Trump en Estados Unidos.

El accidente

En las entrañas del Partido Repúblicano venía, desde hace tiempo, incubandose la revolución fascista: la extrema derecha empresarial, los movimientos confesionales fundamentalistas y el lumpenaje del KKK y los del rifle parieron a Tea Party que es el antecedente neofascista inmediato al trumpismo.

La llegada de Trump le puso un líder al neofacismo repúblicano.

Sin ganar una elección popular, fue Presidente de Estados Unidos y desde ahí mostró la cara del neofacismo: misogino, homófobo, xenófono, racista, aporofobo, ecofobo y nacionalista extremo.

El proyecto continúa

Tanto en Estados Unidos como en el resto de Europa y América el proyecto neofacista continúa; en algunas naciones, como Costa Rica con el apoyo de lo más descompuesto del tardo estalinismo.

Costa Rica va para unas elecciones en donde el proyecto neofacista participará: aún no se sabe con qué caras, bajo qué nombres, con qué banderas. Pero hay que estar atento: tienen un proyecto, apoyo incluso desde ciertos sectores de las cúpulas del PLN y el PUSC y mucho dinero criollo y gringo.

2022 en Costa Rica, cuidado con el fascismo

Fuente: Facebook Pablo Ureña