Edgar Fonseca, editor/Foto diario La Prensa, Ciudad Panamá

Costa Rica carece de la capacidad de recibir a un grupo de casi mil migrantes caribeños y extracontinentales que acaba de llegar a Panamá con deseos de continuar su travesía por Centroamérica y la pretensión de alcanzar EE.UU.

“En cuanto a la recepción de estas personas a territorio costarricense, es importante mencionar que actualmente no contamos con la capacidad para atender a dicha población, sobre todo porque deben ser atendidas en los CATEM, y por razones presupuestarias no podemos asumir su atención”, respondió Andrea Carrillo, portavoz de la Dirección General de Migración, ante consultas de este editor.

El grupo de 790 migrantes, entre quienes hay cubanos, haitianos y africanos e hindúes, avanzó hacia el interior de Panamá hace una semana tras cruzar el Tapón de Darién en una riesgosa travesía.

Entre ellos hay adultos y menores, hombres y mujeres.

Ratificaron su deseo de avanzar por Centroamérica con lo que eventualmente llegarían a la frontera de Costa Rica con Panamá.

“A la fecha no contamos con información oficial por parte del Gobierno de Panamá”, aclaró la fuente de Migración.

No obstante confirmó que están enterados del movimiento de dichos migrantes.

“La DGME tiene conocimiento, a través del monitoreo constante de los medios de comunicación acerca de la situación de las personas migrantes”, añadió.

Más migrantes ilegales pese a pandemia

El flujo de migrantes ilegales desde Colombia a Panamá creció en 2020 pese a la pandemia, destaca el diario La Prensa de Ciudad Panamá.

El paso irregular de migrantes por las líneas fronterizas panameñas ha sido constante a pesar de la pandemia de la covid-19, enfatiza el diario

En 2020 se registró el paso irregular de 6.400 migrantes, mientras que en 2019 esa cifra se situó en 4 mil, según la Defensoría del Pueblo.

La directora del Servicio Nacional de Migración, Samira Gozaine, advirtió que el flujo irregular de migrantes procedentes de Colombia se complica aún más, porque la mayoría de las personas que llegan al país no tiene documentos, agrega el diario.

Sobre los migrantes que ingresan desde Colombia no se tiene información personal –dijo–, incluyendo antecedentes penales, ni sobre su estado de salud, lo que indudablemente reviste un problema para Panamá, sobre todo por el riesgo de contagios de covid-19.

También criticaron el bloqueo de la frontera de Costa Rica al paso de migrantes ilegales.

La otra frontera

En lo que respecta a la línea fronteriza con Costa Rica, Gozaine destacó que la decisión de ese país de cerrar la frontera ocasionalmente afecta el flujo de los migrantes que se dirigen hacia el norte, lo que complica, todavía más, el problema sanitario y de seguridad en Panamá, cita La Prensa.

Precisó que cuando las autoridades ticas cierran la frontera, inmediatamente aumenta la población de migrantes en el albergue de Los Planes de Gualaca, lo que significa, a su vez, un aumento en el riesgo de nuevos contagios de covid-19.

En enero pasado más de 200 nicaragüenses estuvieron varados en Paso Canoas, pues para cruzar a Costa Rica primero deben cumplir ciertos requisitos, añade el medio canalero.

—————————————————————————————————————————————————————————————————Casi mil varados en Panamá

El hatiano Jean Luis Gesnord y el cubano Emanuel Novoa tienen en común ser originarios de islas del Caribe y ahora comparten la experiencia de haber atravesado la selva del Darién buscando un mejor futuro.

Novoa y Gesnord ahora forman parte del grupo de 790 migrantes, algunos provenientes de países africanos como Sudán o Nigeria, que en los últimos días han llegado a Bajo Chiquito. La mayoría está deshidratada, hambrienta o con alguna lesión física, relata un informe del diario La Prensa de Ciudad Panamá.

  • Decenas de esos migrantes intentan llegar a Costa Rica.
  • Informes oficiales de Panamá señalan que cerca de 50 mil personas atravesaron la frontera del Darién desde 2017. 
  • En 2020, esta migración irregular no se detuvo pese a la pandemia. 
  • El año pasado se reportó el paso de más de 6.400 personas, detalla dicho diario.

Abandonan y pierden todo

Gesnord, un estudiante de ingeniería mecánica de 21 años de edad, abandonó todo lo que tenía y decidió tomar una avión para llegar a Bogotá, Colombia. De allí siguió su camino hasta la frontera con Panamá para internarse al famoso tapón del Darién, esa calurosa selva de 575 mil hectáreas llena de acantilados y ríos caudalosos. Además de los peligros de los animales propios de la selva, como serpientes venenosas, lagartos y jaguares, por esos parajes deambulan bandas de forajidos.

Sin hablar muy bien el español, Gesnord relató que pidió a unos “coyotes” (como se denomina a los personajes que trasladan indocumentados por la selva) que lo trajeran a Panamá. Un día, en mitad de la selva, se aparecieron unos hombres armados con machetes y pistolas, y le obligaron a él y al resto de caminantes a entregar dinero, celulares y cualquier objeto de valor.

“Lo perdimos todo y ahora no tengo dinero para comprar alimentos, ropa y no le puedo decir a mi madre que estoy acá”, aseguró.

Salió de Haití hace dos meses con la intención de cruzar toda Centroamérica, Estados Unidos y llegar a Canadá, donde tiene algunos familiares. Piensa trabajar, seguir estudiando y poder sacar a su madre de Haití. Pero antes tiene un largo camino que recorrer por países con altos niveles de violencia urbana y fronteras cerradas.

Víctimas de robos, asaltos

La travesía y el sueño de Emanuel Novoa no es tan diferente. Salió de Cuba hace cuatro meses, pero estuvo varado un tiempo en Uruguay. Desde allí, junto a otros compañeros, logró llegar a Colombia, con la intención de seguir su rumbo a Estados Unidos.

Novoa dijo ser parte de un grupo de aproximadamente 80 cubanos que llegaron a Colombia, pero todos fueron víctimas de robos y asaltos, y de trato displicente por parte de las autoridades de ese país, cita La Prensa.

700 migrantes llegan al Tapón de Darién, diario la Prensa, Ciudad Panamá