En efecto, el mundo está al borde de una revolución “colosal” del sistema tributario para las grandes empresas, tal y como aplaude el ministro alemán de Hacienda, Olaf Scholz. El acuerdo principal alcanzado por 130 Estados, bajo la dirección de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), puede calificarse de histórico. Por primera vez en 100 años, la comunidad mundial se pondría de acuerdo sobre una reestructuración radical del sistema fiscal que lo haría más justo para la economía mundial, incluido internet, destaca el sitio oficial alemán dw.com.

Las multinacionales ya no pagarían impuestos donde se registren para efectos fiscales, sino donde generan sus ingresos. Esto afecta no solo a los grandes gigantes estadounidenses de internet, como la matriz de Google, Alphabet, y a minoristas online como Amazon, sino también a corporaciones chinas y francesas y a empresas alemanas como Volkswagen, Daimler y Siemens, que en un futuro tendrán que pagar más impuestos en sus mercados principales, agrega dicho sitio.

Por el momento, esto solo es válido para las empresas altamente rentables, con ventas superiores a 20.000 millones de dólares. Sin embargo, se trata de una verdadera revolución que hará menos atractivos los modelos de evasión fiscal que ofrecen Luxemburgo, Irlanda, los Países Bajos y muchos paraísos financieros del Caribe o las Islas británicas del Canal, destaca dw.

Como segundo pilar, se introducirá un impuesto global mínimo del 15% sobre las utilidades, que, inicialmente, se aplicará para las empresas con cifras de ventas superiores a los 750 millones de dólares. Con ello se pretende poner fin a la competencia entre países con impuestos bajos. Incluso aquellos sospechosos como Panamá y las Islas Caimán estuvieron de acuerdo. Lo cual es, por lo menos, sospechoso. ¿Acaso hay, otra vez, lagunas jurídicas después de todo?, plantea el informe

Especial PuroPeriodismo: La revolución fiscal mundial está en marcha, dw.com