Edgar Fonseca, editor

El Tribunal de Juicio de Cartago impuso este miércoles 18 años de prisión a Nelson Enrique Sánchez Ureña, alias Sukia, como autor responsable de homicidio simple en el caso de la joven Allison Pamela Bonilla Vásquez, hecho perpetrado en Paraíso, en marzo de 2020.

Los jueces consideraron que no hubo alevosía en el caso ni se probó la agresión sexual acusada.

Descartaron considerar el hecho como homicidio calificado, con penas de hasta 35 años de prisión, como lo pretendía la Fiscalía y el abogado de la familia de la víctima.

“El Tribunal no comparte que haya alevosía, porque considera que no se reúnen elementos objetivos y subjetivos para considerar que la conducta que se realizó en este caso, que si bien fue con extrema crueldad y violencia, llene las características de la alevosía”, dijo el juez Franklin Ramírez Montero quien confirmó que la sentencia fue dictada por unanimidad.

Coparticiparon las juezas Jenny Almendaris Solís y Magaly Orué Rivera.

Según el juez Ramírez, el tribunal analizó toda la prueba y esto les permitió tener una reconstrucción sucesiva de cada uno de los elementos probatorios para determinar la responsabilidad de Sánchez, quien permaneció cubierto de una sudadera lila.

Según relató el juez, Allison bajó, el 4 de marzo de aquel año, de un autobús a las 8:43 p. m., y nadie la venía siguiendo.

Video delator

A las 8:47 p. m. pasó frente a la vivienda en la que el sospechoso residía y en un video decomisado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se logra ver que, unos 50 segundos después de pasar por su casa, salió un vehículo BMW que es suyo de esa vivienda y dobló hacia la derecha, en la misma dirección que seguía Allison, describió el juez Ramírez.

El Tribunal consideró que el imputado iba manejando dicho vehículo, según testimonio de un primo quien de manera clara indicó que se topó primero a Allison e inmediatamente después se topó al sentenciado en un BMW vino que venía conduciendo.

“Él es claro y el tribunal le da credibilidad”, aseveró el juez Ramírez.

Acabar con una vida porque sí

“No es posible que alguien decida acabar con la vida de otra persona porque sí”, sostuvo el juez.

Hallaron culpable al acusado porque cuenta con la capacidad de comprender el carácter ilícito de sus actos y, en este caso, se le impuso la pena máxima porque consideraron que se reúnen una serie de elementos para determinar que se aprovechó de ser vecino y del conocimiento de la zona para ejecutar el homicidio.

El tribunal estimó que el sentenciado lanzó a Allison como un desecho en un botadero de basura en las inmediaciones.

“Usted sabía que ese lugar era usado para esos fines”, añadió el juez.

El tribunal consideró la pena máxima por homicidio simple porque al lanzar la víctima en dicho lugar se aseguró que no iba a ser encontrado el cuerpo, lo cual sí ocurrió, porque si bien no se encontró el cuerpo completo, sí se encontraron restos óseos.

El juez le dijo al sentenciado que él conocía la zona, conocía que había un botadero y lanzar un cuerpo a un basurero resultaba odioso.

Las autoridades hallaron restos de la víctima entre el 5 y 7 de marzo en una zona colindante con el parque Charrara.