Edgar Fonseca, editor/Foto TV Sur Noticias, Pérez Zeledón, You Tube

El estadounidense Stephen Paul Sandusky, de 61 años, muerto el domingo junto a otras cinco personas en una acción perpetrada por desconocidos en su hacienda en Llano Bonito de Brunca, Buenos Aires, Puntarenas, pensaba dejarle el inmueble de herencia a dos hijos de madre costarricense residentes en EE.UU.

Así lo relató la mujer en TV Sur Noticias de Pérez Zeledón. Ella brindó sus declaraciones bajo identidad protegida.

El noticiero entrevistó a dicha persona en Rivas de Pérez Zeledón, donde ayer fueron los funerales del mecánico Cesar Quesada Cascante de 44 años y de su esposa, Claudia Villarevia Rivera, de 41, víctimas de la masacre, sobre la que el OIJ guarda hermetismo en cuanto al avance de las investigaciones.

Un hijo de la pareja Quesada Villarevia, Daniel Mauricio de 20 años, también pereció en este hecho que tiene conmocionada a la región. Sus funerales se efectuarán hoy.

En el sitio también fueron hallados muertos Susan Anyelic Zúñiga Rodríguez, de 40 años, y su esposo Willy Alfredo Borbón Muñoz de 38.

Todos viajaron la mañana del domingo, a eso de las 8 a.m., hacia la hacienda de Sandusky ya que el mecánico Quesada iba a reparar una maquinaria agrícola.

Debían estar de regreso en Linda Vista de Rivas, donde residían, al mediodía ya que iban a tener un almuerzo familiar por el cumpleaños de don Eladio Quesada, padre de César.

Sin embargo, con el paso de las horas se perdió contacto celular con ellos.

A sus familiares les generó preocupación por lo que, avanzada la noche, fueron hasta la hacienda y hallaron el múltiple homicidio.

Callado, reservado

La costarricense, quien afirma ser madre de los dos hijos de Sandusky, lo describió como una persona “muy callada y reservada”.

“Su vida muy reservada. Si podía ayudar a la comunidad la ayudaba. Y excelente papá, excelente esposo y solo quiero que también tomen en cuenta que no solo fueron otros tres seres humanos que acaban de enterrar, sino que hay otras familias que estamos sufriendo el fallecimiento de nuestros seres queridos, y hacer énfasis, lo lamento mucho a la familia con todo mi corazón, porque no solo ellos”, amplió en sus declaraciones a TV Sur.

Los dos hijos de ambos residen en EE.UU., confirmó dicha persona.

“Mi hijo menor está como un zombie, él no reacciona… Mi hijo Joseph es el que tiene que llevar todo, a él es el que lo están presionando. Él se siente presionado. Tiene que venir a ver lo de la finca, lo de retirar el cuerpo de su padre. Yo me siento una madre impotente porque no puedo abrazarlos y decirles cuánto los amo y cuánto lo siento. Por más que quisiera no puedo estar con ellos, de verdad es algo inexplicable”, agregó.

Amor a primera vista

La mujer dijo que su relación con Sandusky fue de “amor a primera vista”.

“Yo a él lo conocí desde que tenía 34 años y él andaba por cuarenta y resto. En común tenemos nuestros dos hijos y yo lo conocí aquí en Pérez Zeledón por medio de una familia amiga de nuestra mamá. Lo de nosotros fue amor a primera vista y él me escogió como madre de sus hijos. Él no le hacía daño a nadie”, contó.

“Él ya tenía la residencia de aquí. No viajaba mucho a Estados Unidos porque él en agosto se le murió el papá y no pudo ir por el asunto del covid”, dijo.

Amaba la finca

“Él amaba la finca”, afirmó.

“Él estuvo primero con lo que era la ganadería y ahora sembraba café y se dedicaba a lo que era la cosecha. Cuidaba las maticas de café, a ver cómo estaba la finca. Era feliz en eso y lo hacía más que todo para dejárselo de herencia a sus hijos. Él iba a vender la finca por la condición de salud realmente y él tenía que salir para operarse las rodillitas, entonces yo me imagino que él vendía la finca para no tener tanta responsabilidad, porque aparte de eso él padecía de la presión alta y quería estar junto a sus hijos. Él los extrañaba mucho también”, narró.

Temor por sitio solitario

Ella aseveró que siempre tuvo temor de que algo le pasara a Sandusky por vivir en un sitio solitario.

“Yo vivía siempre con temor porque como él estaba siempre solo en la finca, este mundo está lleno de odio y de envidia, de maldad y que al ver un hombre solo ya mayor, por tanta necesidad y tanta cosa que hay ahora en el país, lo asaltaran, porque no es la primera vez que a él lo habían asaltado, pues sí tenía miedo, y yo pasaba llamando constante para ver como estaba, que si estaba bien, si no me contestaba ya era preocupación para mí”, reconoció la mujer en TV Sur.

En esta vida todo se paga

“Yo les ruego a la gente que le hicieron eso que se toquen el corazón porque realmente uno no sabe cuándo es la familia de uno, porque todo en esta vida se paga y sé que si fue por necesidad no tenían que matar a esa persona, porque mejor hubieran pedido antes de quitarle la vida a un ser humano, porque Dios nos la da, Dios nos la quita. Así no era justo la muerte de ellos, jamás, por lo menos que hubieran tenido misericordia con ellos, pero no la tuvieron, los mataron. No sé por qué ellos no tuvieron un poquito de corazón, hay que perdonarlos pero tampoco justificarles lo que hicieron”, expresó.

“Sigo enfatizando que él era un buen hombre, que no había motivo para que le hicieran eso. Sé que la necesidad en Costa Rica está muy dura, hay muchas personas con mucha necesidad, pero es mejor pedir que matar y robar, que eso no tenía que ser así y todavía quemar a ellos, yo no estoy de acuerdo, que por favor se toquen el corazón. Cada ser humano en este país y en cualquier lado, que el matar a un ser humano no la va dejar vivir para el resto de la vida, ni le va quitar este dolor a nosotros las familias que nos quitaron a nuestros parientes”, enfatizó.