Edgar Fonseca, editor/Foto Fedefut

“Hay que darlo todo”, sentenció el técnico nacional, Luis Fernando Suárez, horas antes del decisivo choque de esta tarde de domingo, en el Estadio Nacional, La Sabana, entre Costa Rica y El Salvador por la octogonal hacia el Mundial Catar 2022.

Suárez remarcó que la Tricolor debe demostrarlo en ofensiva frente a un cuadro cuscatleco que se arma bien y al que no se le deben dar libertades.

El Salvador viene de ganarle a Panamá, 1-0.

“El Salvador juega muy bien. Con la pelota son claros, les gusta el juego elaborado y bien hecho. Si nosotros no somos agresivos la elaboración de ellos será fácil y tendremos problemas. Cuando ellos tengan la pelota debemos recuperar lo antes posible, y cuando tengamos el balón debemos penetrar bien”, advirtió.

En defensa estamos claros, la deuda es ofensiva

“Defensivamente estamos claros y los movimientos son buenos”, afirmó Suárez quien con Costa Rica apenas cosecha tres puntos tras cuatro partidos disputados.

El timonel nacional –quien llevó a Ecuador y a Honduras a los Mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, respectivamente– reconoció la deuda ofensiva de la Tricolor.

“En la parte ofensiva ocupamos que los jugadores tomen más confianza”, sostuvo.

“Eso –aseguró– va hasta en la parte anímica donde el jugador que tal vez no esté tan claro cuando anote se va a soltar”.

Saben lo que está en juego

El encuentro se da en el marco de un pasaje emblemático para el fútbol costarricense: hace 32 años –el 16 de julio de 1989–, el país logró su primera clasificación hacia un Mundial FIFA, Italia 90, precisamente en un juego frente a El Salvador en San José con dramático triunfo 1-0.

“Yo creo que este grupo sabe lo que se está jugando, no estamos inventando nada y no estamos mostrando cosas nuevas. Esto es gente veterana que sabe cómo se afronta esto y el partido de mañana es para gente grande que sabe que clase de partido va a enfrentar”, afirmó en las vísperas del choque a las 4 p.m. en La Sabana ante 5 mil, aficionados debidamente vacunados contra covid-19.

El Ministerio de Salud permitió, además, de última hora el ingreso de menores de 12 años aún sin vacunarse.

“Uno tiene que hablar y darles tranquilidad, mostrarles movimientos para que después en la cancha ellos elaboren”, abundó Suárez de previo al choque.

Las decisiones son de ellos

“Pero también –dijo– uno debe estar pensando que ellos deben tomar sus propias decisiones, ellos deben decidir dentro de la cancha como entes propios, pero debemos ver como mejoramos esa toma de decisiones”, enfatizó.

“La nómina está definida, pero no voy a darle ahorita, porque eso es darle conocimiento al técnico contrario, en ese sentido hay que manejarlo de la mejor manera”, insistió.

Tras salvar un angustioso empate el jueves ante Honduras, Suárez, sostuvo: “Lo importante de este punto fue la manera en que se sacó y lo que refleja para el grupo. El punto es importante sí o solo si se sacan los tres puntos ante El Salvador, el grupo está muy conocedor de nuestras necesidades y sabe como puede luchar por conseguir esa victoria.

Confía en el poyo de la afición pero reconoció que los seleccionados deben darlo todo en este encuentro.

“El apoyo será bueno y necesario, pero uno tiene que dar primero para poder recibir. En este momento no se puede pedir nada, solo dar todo”, remachó.


Una clasificación inolvidable

Un día como hoy, el 16 de julio de 1989, Costa Rica logró su histórica clasificación a un Mundial Mayor de la FIFA. Ese día, la Tricolor disputó su último partido de la pentagonal final de la Concacaf y requería de un triunfo en casa ante El Salvador para amarrar el pase directo a la Copa Mundial Italia 90.

Y lograría la victoria gracias al solitario gol de Pastor Fernández, en un cabezazo inolvidable que puso a celebrar al país entero. Aunque el destino de aquel partido estuvo marcado por algo inesperado que ocurrió en la concentración del equipo en el hotel Costa Rica Tennis Club.

“El sábado antes del partido hubo una charla técnica. Iba a salir el mismo equipo que jugó en el Salvador. La sorpresa fue al día siguiente en la mañana, cuando es la última charla técnica había cierta atmósfera de que algo pasaba. Ya eran las 8:25 a.m. y la charla no empezaba. Marvin Rodríguez vino y me contó de la tortícolis que afectaba a Evaristo Coronado. El quería mantener a un delantero arriba, así que decidió utilizarme a mí”, contó Fernández hace unos años al diario La Nación.

Con 26 años de edad por esos días, el delantero vivía apenas su primera convocatoria oficial a la Selección Nacional, con vistas a los últimos dos juegos de la pentagonal ante los cuscatlecos. Sin embargo, para el partido en tierra salvadoreña, el 25 de junio, ni siquiera se vistió. 

A las 11 a.m., con un Estadio Nacional a gradas llenas, la Tricolor salió empeñada en alcanzar la victoria, pero pasaban los minutos y el 0-0 comenzaba a echar abajo la ilusión tica.

Hasta que, al minuto 55, Pastor Fernández recibió una falta de Nelson Rivera en el costado derecho. Leonidas Leoni Flores cobró justo al primer palo, donde el propio Fernández saltó para impactarlo con un cabezazo impresionante que se incrustó en el arco defendido por Carlos Rivera.

Fuente: periodista-historiador Rodrigo Calvo, El Buzón de Rodrigo