Edgar Fonseca, editor

Los allanamientos y el arresto del alcalde de Corredores dejan más que en evidencia el vacío que quedó tras el cese abrupto de tareas de la comisión legislativa investigadora de la penetración del narcotráfico en ámbitos políticos.

Dicha comisión integrada a partir de las revelaciones de los casos Darwin y Turesky –los dos mayores golpes del año contra redes narco–, y la alegada penetración de miembros de grupos criminales en estamentos políticos, partidistas e institucionales, concluyó atropelladamente su misión. Y cargó de más dudas un ambiente repleto de suspicacia sobre los alcances de su labor.

Las justificaciones dadas por algunos integrante de dicha comisión no convencieron.

Los alegatos de que la instancia se había convertido en un ring personalista, mostraron no solo un inadecuado manejo y control de su labor sino, también, una irresponsable conducta de algunos de sus miembros al deslegitimar los esfuerzos, en particular, del diputado Luis Ramón Carranza, quien intentó vanamente sortear el desinterés de profundizar en el grupo investigador.

“Hoy es un día triste para la lucha contra el lavado de dinero y el narcotráfico”, sentenció Carranza el 28 de setiembre cuando, súbitamente, con seis votos a favor y uno en contra, la comisión anunció que concluía sus tareas tras apenas 12 sesiones celebradas.

“Lamentablemente –denunció– fue notable que el resto de compañeros y compañeras de comisión nunca tuvieron real interés de investigar y en ofrecer soluciones para blindar a nuestras instituciones de esta amenaza tan grave. Con esta actitud se hizo imposible un abordaje profundo de lo que está sucediendo en los partidos políticos de los cuales somos parte”.

“En distintas audiencias, los expertos en la materia nos han confirmado lo vulnerables que somos los partidos políticos a la posible infiltración del narcotráfico y legitimación de capitales. Es una falta de respeto a los costarricenses perder la oportunidad de profundizar en este tema”, criticó.

Sus denuncias cayeron en oídos sordos. Despreocupados. Desinteresados.

Nunca antes en la saga de investigaciones legislativas sobre la arremetida del narco en partidos e instituciones, la opinión pública había sido testigo del desperdicio de una debida tarea incisiva que, junto a la judicial, hubiese contribuido a esclarecer, a alumbrar, a guiar el ataque a ese cáncer que amenaza cualquier reducto público.

Ni siquiera les preocupó las graves revelaciones del caso Azteca que puso al descubierto, en palabras del director del OIJ, una relación “perversa” de actividades delincuenciales con narcotráfico, legitimación de capitales y penetración en una entidad como AyA, 13 de cuyos personeros fueron detenidos por presunta complicidad.

Ya la comisión, o una mayoría de sus miembros, había sellado su suerte al sepultar cualquier averiguación en ese caso o en aquellos que detonaron la formación de la pesquisa legislativa al estar cuestionados los diputados Viales y Cascante.

El informe final calló.

“La historia no me juzgará, hice el trabajo en la Comisión Narco. ¿Qué le dirán al pueblo mis compañeros diputados y diputadas, que le pusieron alfombra roja y sólo les faltó sacarlo en hombros cuando el hoy detenido Alcalde Viales compareció en la Comisión.?”, fustigó la mañana de este martes el diputado Carranza.

“No es cierto se le juramento y tomó declaración y se recibieron los documentos aportados. Ahí esta el video y las actas de la comparecencia. No mienta. Las investigaciones del OIJ son secretas ni la DIS tiene acceso. Si el mintió o no serán los Tribunales quien lo determinen”, le respondió la diputada Zoila Volio quien presidió la comisión.

Una respuesta que, sin embargo, no le aclara a la opinión pública por qué la comisión cesó fulminante sus tareas cuando se esperaba una labor acorde con la magnitud de las graves recientes revelaciones.

Punto final-Y en todo esto, es sepulcral el silencio de los aspirantes presidenciales.