PuroPeriodismo/Foto La Tercera, Santiago de Chile

Cuando el comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, ingresó al Aula Magna de la Escuela Militar para entregar su última cuenta pública – la mañana del miércoles 2- miró el auditorio y de inmediato se dio cuenta que su despedida estaría marcada por la soledad. Al revisar las gradas notó la ausencia del ministro de Defensa, Baldo Prokurica, y las máximas autoridades de las otras ramas de las Fuerzas Armadas (FF.AA.). No habían representantes de la Armada, ni la Fuerza Aérea (FACh). Tras sacudir su cabeza, levantó la frente y subió al escenario. En menos de una hora comunicaría que ya estaba fuera de la entidad castrense, que había renunciado tras haber sido citado a declarar en calidad de inculpado por la jueza Romy Rutherford en el caso “Fraude en el Ejército”, reseña el sitio La Tercera de Santiago de Chile.

Desde su entorno dicen que la situación le extrañó. En La Moneda sabían de su dimisión y -entonces- desde esa perspectiva entendía que el secretario de Estado se quisiera marginar del acto, pero la situación de los otros comandantes en jefe -para él- no tuvo explicación. Su relación con ellos se enmarcaba dentro de la cordialidad que caracteriza a quienes visten uniforme, pero tal vez -dijo a sus cercanos- prefirieron no ir dado el complejo escenario judicial que estaba atravesando. En horas de la noche de ese mismo día tendría la respuesta al desaire de sus compañeros de armas, agrega el sitio.

Especial PuroPeriodismo: La íntima despedida de Martínez frente a sus generales y la molestia con el gobierno, La Tercera, Santiago de Chile