-En Perú, tanto al Ejecutivo como al Legislativo les incomoda que la prensa arroje luz sobre sus actividades

Editorial diario El Comercio, Lima

El presidente Pedro Castillo cumple hoy 100 días sin declarar a los medios.

No hablamos de entrevistas o conferencias de prensa (que de eso ha pasado más tiempo), sino del sencillo gesto de detenerse un momento frente a los micrófonos de los reporteros que cubren su recorrido diario para responder algunas preguntas sobre temas de coyuntura. 

Desde la ocasión en la que farfulló aquello de “esta prensa es un chiste” cuando los periodistas que lo esperaban a la salida de una actividad en Lurín lo interrogaron acerca de las contradicciones entre lo que le había dicho a la fiscalía y lo que le había dicho a CNN sobre sus reuniones con Karelim López, el mandatario, en efecto, ha guardado un silencio absoluto y los hombres y mujeres de prensa han estado más bien impedidos de acercársele por un auténtico cerco policial en más de una ocasión.

En el ambiente protegido de los llamados consejos de ministros descentralizados, frente a las ‘portátiles’ que lo aplauden de oficio, lanza discursos inflamados, pero cuando los corresponsales de los medios quieren contrastar con datos de la realidad los ataques a quienes lo critican, las perennes victimizaciones y las promesas sin fondo que caracterizan esos ejercicios retóricos suyos, el jefe del Estado no está disponible. Y en el mejor de los casos, deja libradas las explicaciones a la locuacidad cascarrabias del jefe del Gabinete.

Especial PuroPeriodismo: diario El Comercio, Lima