Edgar Fonseca, editor

Tras una pifia inicial en la cita anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el nuevo gobierno se anotó su primer logro diplomático en la IX Cumbre de las Américas: estrechó la histórica relación bilateral con un socio clave, EE.UU., y defendió la paz y la asediada democracia regional como bases de la prosperidad hemisférica.

Torpemente boicoteada por el presidente de México, ausentes los mandatarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua por no merecer ser parte del foro; ausentes sus pares de Guatemala, Honduras y El Salvador, integrantes del temido Triángulo del Norte, epicentro de la hecatombe migratoria al sur del Río Grande; ausente Bolivia, por razones obvias; solo disculpado el gobernante de Uruguay por recuperarse de covid-19, la cumbre congregó, a pesar de todos los pesares, al resto de la región de norte a sur y el Caribe.

No faltaron Brasil, los incómodos Argentina y Chile; Colombia, Ecuador ni Perú.

Tampoco la esquivó el bloque de naciones caribeñas pese a sus reclamos por las exclusiones y ausencias vecinales.

La representación de Costa Rica tenía sobradas razones para sacarle el jugo a la cita.

El debutante presidente Chaves, quien 15 días antes en la cita anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, había dejado –para desconcierto de sus interlocutores– muy mal parado al país con sus recriminaciones a la anterior administración por una alegada comprometedora herencia fiscal, tuvo una oportunidad de oro para enmendar aquel desatino.

Tuvo distendidos encuentros con el presidente Biden y demás jerarcas de la administración demócrata.

Tuvo citas clave con CEOs de distintas corporaciones globales que pueden enmarcarse como remediales ante la mala impresión que quedó en Davos.

Consolidar al país como un mayor imán ístmico en la atracción de inversión extranjera, mientras otros la espantan, pareciera estar detrás de un liderazgo regional en ciernes, en tridente con Panamá y República Dominicana.

La embajadora estadounidense, Cyntia Telles, con honda fibra tica, no tardó en reaccionar.

“Gracias @RodrigoChavesR por su liderazgo en la @CumbreAmericas. Trabajaremos juntos por un hemisferio más próspero, más seguro y más democrático”, exaltó la diplomática, apenas concluida la Cumbre.

Igual lo apreció la vicepresidenta Kamala Harris.

“Como le dije al presidente Rodrigo Chaves de Costa Rica, la asociación entre nuestros dos países puede ayudar a construir un futuro más próspero e inclusivo para el hemisferio occidental”, destacó Harris en un tuit.

Ausente México, ausentes los integrantes del Triángulo del Norte y demás, el nuevo gobierno se anotó un primer logro diplomático en lo que él mismo presidente admitió le supone el camino más largo por recorrer tras apenas haber sido electo dos meses atrás.

“Soy el presidente más recientemente electo de nuestras Américas. Esto me supone un camino más largo por delante… para lograr el desarrollo en conjunto de una América indivisible”, exaltó en su mensaje principal ante aquel auditorio atizado por las fricciones regionales.

“La paz, la democracia y la prosperidad del continente, dependen de que logremos abordar, de manera colectiva, los desafíos y amenazas comunes al bienestar de nuestros pueblos”, desafió.

“El ataque a la democracia es uno de esos grandes desafíos. Costa Rica, a pesar de su larga tradición de vida democrática, no escapa a esas amenazas, pero es en honor de esa tradición, que tomamos la estafeta de la defensa de los valores democráticos y de la gobernanza, que garantice ver un Estado eficiente, que una sus fuerzas con los ciudadanos, los empresarios como generadores de riqueza y las organizaciones de la sociedad civil”, se comprometió.

Con tamaños compromisos quizás buscó, también, disipar la desconfianza sobre su talante democrático.

Y en la Cumbre recién concluida parece haber exprimido, a su antojo, aquel viejo adagio: “en río revuelto, ganancia de pescadores”.

El camino, como él lo admite, apenas empieza.

  • Versión actualizada: lunes 13 de junio 2022