El triunfalismo, una sólida propaganda internacional y el pretexto del bloqueo intentan mostrar al mundo una Cuba que nada tiene que ver con la realidad, en el aniversario de las protestas populares de julio de 2021.

Especial PuroPeriodismo: DW, Alemania

Vivir en Cuba es una fiesta innombrable, ha dicho hace unos días el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, parafraseando un conocido poema del escritor José Lezama Lima, uno de los más grandes intelectuales cubanos de todos los tiempos. Frase que, en las circunstancias políticas y económicas actuales, la oposición y buena parte del pueblo sienten cargada al mismo tiempo de falsedad y cinismo. Cuando Lezama Lima escribió ese poema en 1941, Cuba era una de las naciones más prósperas de América Latina y, según informes de Naciones Unidas, estaba a la cabeza a nivel mundial en muchos aspectos del desarrollo financiero, económico y social. Un entorno bien diferente al que ahora mismo se vive en las calles de la isla.

Desolador resumen de cuentas

Un año después de las masivas y sorpresivas protestas populares del 11 de julio de 2021, el panorama en Cuba es simplemente desolador. El gobierno, ante su incapacidad financiera, ha tenido que renegociar los pagos de su deuda con todos sus acreedores. Ya en noviembre de 2021 la inflación había alcanzado el 69,5 por ciento, según cifras oficiales del propio gobierno, y el proceso inflacionario cubano destaca entre las 7 naciones con mayor inflación del mundo debido al “reordenamiento económico y financiero”. El desabastecimiento de productos alimenticios y medicamentos es cada vez mayor. Todo el sistema energético nacional está en bancarrota, con lo cual han regresado los llamados “alumbrones”, pues es mayor el tiempo que pasan los cubanos sin energía eléctrica.

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