Edgar Fonseca, editor/Especial Vice.com

  • Llegó al país protegido por una “autoridad política superior”, nunca identificada
  • Ofreció $1 millón a un agente tico para que le revelara quién lo delató
  • Había invertido $2,5 millones en propiedades

San José.- Domingo 17 de marzo de 1985, a eso de las 5 de la tarde. El Coronel Luis Barrantes, Jefe de la Oficina de Narcóticos del Ministerio de Justicia de la República de Costa Rica, y Antonio Pereira Sevilla, Director de Migración del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, están apoyados sobre el carro del primero, estacionado a un lado de la pista de aterrizaje. Esperan. Entonces llega un avión privado con matrícula TI-AQM, el cual había despegado pocas horas antes desde una pista clandestina en Mazatlán. En él viaja Rafael Caro Quintero.

  • Caro fue arrestado ayer por autoridades mexicanas en las montañas de Sinaloa luego de haber sido dejado en libertad por un juez en 2013, tras cumplir 28 años de sentencia.
  • Un perro de la Marina mexicana lo detectó en unos matorrales mientras huía en Sinaloa.
  • 14 soldados que participaron en operativo murieron al desplomarse helicóptero.
  • EE.UU. lo requiere con fines de extradición por el asesinato del agente DEA, Enrique “Kiki” Camarena perpetrado en 1985 en Guadalajara.
  • La Fiscalía General de la República (FGR) informó que Rafael Caro Quintero será internado el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, donde se le notificará el cumplimiento de la orden de detención provisional con fines de extradición, que emitió un juez federal, informa el diario El Universal de Ciudad de México.

Misteriosa llegada al país/Su captura causó convulsión por la supuesta complicidad local

“El narco de Narcos” huye de la DEA y de una denuncia en su contra por el secuestro de una menor de edad. El avión es piloteado por Werner Lotz Artavia, quien había trabajado para importantes políticos costarricenses, entre ellos el ex presidente Daniel Oduber. Tiene vidrios polarizados, por lo cual ningún funcionario puede ver a los ocupantes. La nave se detiene, según se sabe, casi en frente de Barrantes y Pereira.

El Director de Narcóticos había estado en el aeropuerto dos veces antes desde el día anterior. El sábado 16 de marzo se había llevado a cabo un operativo conjunto de Narcóticos y la DEA, el cual incluía el seguimiento de un informante en el Juan Santamaría. Uno de los contactos se fugó y el operativo tuvo que ser abortado a altas horas de la noche o en la madrugada del domingo. El Coronel estuvo de nuevo allí la mañana siguiente, cinco minutos antes, para asegurarse que llegaría bien otro avión en el que venía Jesús Félix Gutiérrez, alias “Cachas”, el colaborador cercano de Caro Quintero que se había encargado de comprarle cuatro lujosas propiedades, dos automóviles nuevos y averiguar quién era quién en Costa Rica para que su jefe se pudiera poner en contacto con ellos. Cinco minutos es lo que se quedarían más tarde él y el Director de Migración.

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