Especial PuroPeriodismo: DW, Alemania

Desde la prisión de máxima seguridad donde se encuentra, Rafael Caro Quintero, acusado de narcotráfico y de haber asesinado a un agente federal, aseguró a uno de sus abogados de defensa que, en su detención, estuvo presente la DEA, la agencia antidrogas de EE. UU., desmintiendo así la versión dada por el Gobierno de México de que no hubo injerencia de dicha agencia antidrogas del Gobierno de Estados Unidos en su detención.

“Fue la DEA y la Marina e Interpol”, señaló categórico y sin dudas el exlíder del cartel de Guadalajara durante una conversación telefónica con uno de sus representantes legales, de la cual se obtuvo el contenido, y cuya existencia y autenticidad se pudo corroborar antes de la publicación de este reporte.

El preso número 5538

El preso número 5538, como está marcado en el uniforme de reo que ahora usa en la cárcel de máxima seguridad, ubicada en el Estado de México, fue detenido en el estado de Sinaloa, en la zona del Triángulo Dorado, para dar cumplimiento a una orden de arresto con fines de extradición, girada por la Corte Federal de Distrito Central de California, por el secuestro y homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena, ocurrido en 1985 en Guadalajara, Jalisco.

Tras 28 años de prisión en México, sentenciado por el asesinato de Camarena, Caro Quintero fue puesto en libertad por orden judicial en 2013. Inmediatamente después, se convirtió en uno de los criminales más buscados por el Gobierno de Estados Unidos. La DEA y el FBI  ofrecieron la exorbitante recompensa de 20 millones de dólares para quien diera información que pudiera conducir a su detención. Se trata de la segunda más alta ofrecida por un fugitivo, luego de la del terrorista Osama Bin Laden, que ascendía a 25 millones de dólares.

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