Edgar Fonseca, editor

En la memoria de Rolando José Álvarez vive un niño de pantalones cortos, camiseta y botines. Es un niño travieso que juega a ser sacerdote y que usa las faldas y vestidos de su madre y hermana a manera de sotana para dar la “misa” a su público en casa. Ese niño es él y de solo recordarlo al obispo de Matagalpa le brota una sonrisa, relata un informe de La Prensa de Managua.

Retrata al obispo de la diócesis de Matagalpa, detenido la madrugada el jueves 19 de agosto en un asalto de comandos policiales a la sede de episcopal de dicha ciudad norteña de Nicaragua.

Vocación desde siempre

Desde siempre le gustaron las cosas de la Iglesia. Su hermana mayor, Vilma Álvarez, recuerda que se hacía llamar “padre Miguel” y pedía la atención de los presentes para que escucharan sus “prédicas”, agrega La Prensa.

Aquel juego infantil se volvió realidad hace 24 años, cuando fue ordenado sacerdote de la Iglesia católica. Y hace siete fue consagrado obispo de la Diócesis de Matagalpa, un nombramiento que no esperaba, comenta el religioso.

A Rolando Álvarez no solo se le ha visto celebrando homilías, también bailando ante una multitudinaria feligresía. Sube a los buses para predicar el evangelio y aconseja a sus ovejas, blancas y negras, por igual, a través de su cuenta de WhatsApp. No tiene problemas con agarrar una escoba y barrer la parroquia y no titubea cuando se trata de señalar los abusos del poder.

Se le ha oído, por ejemplo, tildando públicamente de “brutal” y “salvaje” la actuación de la Policía Nacional en el emblemático caso de Juan Lanzas, el campesino matagalpino que recibió una golpiza por un robo que no cometió, fue arrestado, adquirió una infección en la cárcel y terminó con las piernas amputadas, cita el informe.


Especial: La Prensa, Managua

Cárcel o destierro

Daniel Ortega y Rosario Murillo presionan por el destierro del obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez , como el escenario que tiene menor costo político para el régimen, coincidieron cinco analistas en las relaciones Estado-Iglesia, consultados por el sitio Confidencial ee Managua.

Un asesor de la curia romana declaró que está en juego una “operación diplomática” del Vaticano en la que participa el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, agrega dicho sitio.

Los analistas consideran un “inconveniente para la dictadura” la opción de mantener encarcelado ilegalmente en su casa a monseñor Álvarez, o peor aún condenar a la prisión policial El Chipote, a un líder religioso destacado por su carisma, prestigio y “estatura eclesial”. 

El sociólogo Humberto Belli dijo que una intervención del Papa, pidiendo a Álvarez expatriarse como hizo en 2019 con el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez —otro religioso crítico de la dictadura—, es posible que no ocurra por las críticas que despertó en su momento al pontífice su decisión y “el santo padre no quiere repetir la experiencia, me parece, por fuentes con las que he conversado que están bastante vinculadas a la Santa Sede”, agrega Confidencial. 

Para el exministro de Educación, las actuales circunstancias exigen que la Conferencia Episcopal asuma una posición enérgica, porque “sería una claudicación ante el Gobierno ponerse de acuerdo en que el obispo se vaya de Nicaragua, cuando lo que tienen que hacer es reclamar que lo liberen. Es injusto que se vaya, es injusto que lo echen preso. No tienen por qué castigarlo de ninguna forma”.

La madrugada del viernes 19 de agosto, tropas especiales de la Policía asaltaron la Curia Episcopal de Matagalpa, donde se encontraba Álvarez, cinco sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo de la Diócesis. 

“El Gobierno va a tener que barajar dos alternativas: una mantenerlo preso, posiblemente casa por cárcel en un tiempo prolongado como están Cristiana Chamorro y otros presos. O expulsarlo del país. Eso sería una acción que tiene en sus manos: puede expulsar a cualquiera del país legal o ilegalmente, ya lo han hecho. Se quitarían (con eso) el peso de tener un preso dentro de la nación con el prestigio y estatura eclesial del obispo Álvarez”, afirmó Belli.

Especia: Confidencial: Managua