Edgar Fonseca, editor
La Corte Suprema de Justicia condenó enérgicamente ayer domingo la grave agresión sufrida por una jueza el jueves anterior al parecer originada en resoluciones de su dependencia.
Un comunicado suscrito por el presidente de la Corte, magistrado Orlando Aguirre Gómez, censuró la acción contra la jueza a quien no identifican.
La Corte vincula el hecho a resoluciones de la jueza agredida.
Agredir a una jueza por desacuerdo con sus resoluciones constituye una grave afrenta, no solo contra su integridad personal, sino también contra la independencia judicial y contra el sistema de justicia en su conjunto, ratifica el comunicado.
Ningún acto de violencia, intimidación o acoso contra quienes ejercen funciones jurisdiccionales puede ser tolerado en un Estado social y democrático de derecho, destaca el mensaje oficial.
Comunicado oficial adjunto
La Presidencia de la Corte Suprema de Justicia condena enérgicamente la agresión sufrida por una jueza de la República el pasado 17 de abril.
Ningún acto de violencia, intimidación o acoso contra quienes ejercen funciones jurisdiccionales puede ser tolerado en un Estado social y democrático de derecho.
Agredir a una jueza por desacuerdo con sus resoluciones constitue una grave afrenta, no solo contra su integridad personal, sino también contra la independencia judicial y contra el sistema de justicia en su conjunto.
Desde esta Presidencia se solicita a las autoridades competentes una investigación pronta rigurosa e imparcial que permita esclarecer lo ocurrido, con respeto al debido proceso, y que los responsables respondan conforme a la ley.
Asimismo, hacemos un llamado al respeto de la labor que desempeñan jueces y juezas fiscales, defensores públicos, agentes, asi como el personal auxiliar, técnico y administrativo que diariamente sirve al país desde el Poder Judicial. Su trabajo es esencial
para la convivencia democratica y la paz social.
Lo hemos dicho antes y hoy lo reiteramos: la justicia no se intimida. No permitiremos que el miedo, la amenaza o la violencia pretendan doblegar a quienes tienen la responsabilidad de aplicar la ley con independencia y firmeza.
Costa Rica no merece quedar atrapada en una espiral de violencia y confrontación. Este es un momento para la unidad nacional, el respeto institucional y el compromiso colectivo de construir una sociedad más justa, segura y pacífica.





