Argentina empezó la defensa del título con un 3-0 a Argelia y una (otra más) actuación inolvidable de Leo, máximo anotador en la historia de la Copa del Mundo.
PuroPeriodismo/Olé, Buenos Aires
Que está viejo, que juega en una liga menor, que ya no corre como antes. Que ya no gana en el uno contra uno, que juega con el apellido, que no le da lugar a la renovación. Bienvenidos otra vez a los expertos del pesimismo. Súmense que acá está el 10. Que se revienten las gargantas gritando porque el capitán sigue ahí. Pasan los años, pasan los jugadores, queda Messi. Acá está el campeón. Con lo bueno y lo no tan bueno que se puede analizar, el Mundial 2026 se pone ede pie para recibir al dueño de la Copa. Kansas City podrá contar en su historia que un día, cuando empezaba la competencia que más conmueve a millones en el planeta, se hizo presente el mejor del mundo para que deliren más de 50 mil argentinos en la cancha, para que se emocionen otros 40 millones en la noche argentina, para que el resto del planeta tenga claro que no les va a ser fácil sacarle la corona. Ni a él, ni al equipo.





