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Nadie termina en la calle por voluntad propia…

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Jaime Ordóñez *

AGRADECIMIENTO. A los paramédicos de la Ambulancia 01 de los Bomberos de San José por su profesionalidad y humanismo el día de hoy a las 13hs en los alrededores de Zapote. En medio de las muchas malas noticias de la Costa Rica actual, a veces hay gente que renueva la esperanza.

La historia es breve: Hoy 1pm hacía caminata por la ciudad, y al pasar por Barrio Montealegre, Zapote (25 mts sur del Centro Evangélico) vi a un muchacho indigente, flaco hasta el espinazo, tirado en media acera, sin camisa, vomitando a borbotones un líquido verde y viscoso, temblando y en estado de paroxismo. Parecía a punto de morir.

Yo no andaba celular a mano y me acerqué con urgencia a un par de vecinos del barrio que venían saliendo de la cochera en su Audi último modelo, placa eléctrica (hay detalles extraños y específicos que uno registra en momentos límites…) para pedirles auxilio y llamar al 911, y me dijeron: “Algún drogadicto cochino, déjelo allí tirado…” y arrancaron de inmediato su novísimo y flamante carro, aceleraron y dejaron el lugar.

Desesperado, corrí a la otra esquina y me encontré con dos guardas del bario (uno nica, otro tico ) y me dijeron, muy preocupados: “Si, lo acabamos de ver. Venía corriendo, pegando gritos porque allá abajo— y levantaron la mano como señalando a la distancia– en aquel parque, donde él duerme– pobrecito es un crackerito…–resulta que hay un panal de abejas asesinas (africanizadas) y atacó a 5 personas, y ya llegaron los bomberos y las ambulancias. Pero están saturados… “

Les pedí el celular para el 911 y ellos sí –no los vecinos del Audi— me lo procuraron de inmediato.

A los 5 minutos llegó la Unidad 01/ Ambulancia del Cuerpo de Bomberos con dos paramédicos que lo atendieron de urgencia en la acera, lo subieron a bordo y, allí mismo, le inyectaron suero para lograr llegar al hospital. Literalmente, le salvaron la vida.

Los dos paramédicos, hombres en sus 50 o 55 años, hicieron el salvamento en pocos minutos. Gente madura, profesional, avezada, con enorme calidad humana. Le limpiaron el cuerpo, recogieron sus cosas de la acera, lo trataron como un ser humano… Me pareció entrañable su trabajo. Cuando ya se iban, les pregunté el nombre y, en el colmo del profesionalismo y la modestia, me dijeron: “Eso no importa. Lo que importa es el trabajo hecho”. Todavía sigo impactado.

DOS MORALEJAS. a) Tuvieron que ser son los dos guardas de barrio (los más humildes) los que mostraron solidaridad por el pobre muchacho indigente, pero no los vecinos del flamante auto nuevo de alta gama… Es la condición humana, pensé para mis adentros… sólo los que han sufrido de verdad son capaces de sentir compasión por los otros que también sufren. Ley de vida.

b) La segunda tiene que ver con esa palabreja “SUJETOS EN CONDICIÓN DE CALLE” que ahora usamos en Costa Rica, un subterfugio dialéctico, una cortina de humo, para ocultar y edulcorar lo que verdaderamente son: seres humanos igual que todos nosotros, indigentes, pobres hasta la miseria, marginados al estado último, que nuestra sociedad (por nuestra desigualdad creciente y nuestras diversas patologías colectivas e individuales) ha arrojado a la calle.

Nadie termina en la calle por voluntad propia, sin techo, íngrimo, desahuciado…Y no me vengan con que se vuelven indigentes porque que son crackeros y drogadictos. La pobreza, el abandono y la calle viene primero, el crack viene después….

  • Catedrático Derecho UCR

15 de agosto, 2026.

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