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Extraditan a un “pez gordo” panameño

La Policía Nacional de Colombia entregó a agentes de la DEA a Nidal Ahmed Waked Hatum, el poderoso empresario colombo-panameño capturado por solicitud de la justicia de los Estados Unidos, informa El Tiempo de Bogotá.

Waked Hatum, cabeza del imperio económico Vida Panamá y Star Textile Manufacturing detenido el 4 de mayo, había pedido a la Corte Suprema de Justicia que acelerara su proceso de extradición,dice el diario.
A pesar de que Waked, considerado uno de los más poderosos inversionistas de Panamá, en particular del Puerto de Colón, ha sostenido que no tiene nada que ver con redes de mafia, el expediente de la corte estadounidense y que citó la Corte Suprema de Justicia colombiana asegura que las cuentas bancarias de sus empresas Vida Panamá y Star Textile Manufacturing en Panamá y la Florida fueron utilizadas por él para lavar las ganancias del tráfico de drogas de carteles mexicanos.

 

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Vladimir ve favorito a Figueres

Pese a los cuestionamientos en contra del exmandatario, el analista Vladimir de la Cruz ve a José María Figueres como favorito para llevarse la candidatura presidencial del PLN en la convención del 2 de abril.

 

Ver:

https://www.puroperiodismo.com/2017/01/09/vladimir-ve-figueres-candidato-del-pln/

Ser periodista en tiempos de dictadura…

“Lo que han comenzado a vivir los periodistas de Estados Unidos con el triunfo del oligarca Donald Trump en las elecciones de noviembre en ese país es una cucharada del amargo jarabe que nos hemos tragado los reporteros nicaragüenses en diez años de administración Ortega-Murillo”, advierte el periodista Carlos Salinas Maldonado editor del sitio Confidencial.com de Managua y corresponsal de El País, Madrid.

“Antes, bajo el mandato de Enrique Bolaños —presidente conservador, profundamente religioso pero en algunos aspectos, pocos, liberal— los periodistas ejercíamos la profesión con mucha libertad. Es cierto que a Bolaños no le gustaban ciertas cosas que se publicaban sobre su mandato y que tenía la publicidad del Estado como premio y castigo, pero el presidente daba conferencias en Casa Presidencial abierta a los medios, entrevistas, contestaba solicitudes de información y nosotros, los reporteros, podíamos llamar a cualquier hora a un ministro para corroborar un dato, para hacer consultas y, en el caso de historias de investigación, escuchar su versión antes de publicar el reportaje. Fue, lo digo en opinión personal, una época de oro para un joven periodista que iniciaba en la profesión en la redacción de El Nuevo Diario, bajo el paraguas periodístico de Danilo Aguirre, maestro de la profesión”, destaca Salinas.

“Luego todo se desmoronó, con la llegada de Rosario Murillo al poder y su paranoica y violenta posición hacia los periodistas y medios de comunicación”, denuncia Salinas.

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El huracán de los pluses judiciales

Jorge Corrales Quesada, comentarista invitado

Realmente ha de causar angustia a los ciudadanos ver la evolución durante los últimos diez años de los privilegios salariales en el Poder Judicial. Siempre he mantenido un enorme respeto por las entidades del estado dedicadas a la administración de la justicia, en donde lo mínimo que he esperado es la prudencia y moderación en el uso de recursos que tanto le cuesta producir a la ciudadanía. Todo ese gasto gubernamental proviene de impuestos que se les cargan a las personas y es justo que su manejo sea sobrio y frugal, en atención a que mucho le cuesta a un pueblo generar riqueza, parte sustancial de la cual es tomada por el estado para realizar sus funciones esenciales, eso sí, siempre bajo la premisa de que el uso de recursos sea apropiado, sensato y comedido.

Felicito a La Nación por el estudio que presentó el 2 de noviembre, titulado “Poder Judicial infló en ₡72.500 millones costo de pluses en última década: Presupuesto de incentivos creció 148%, el mayor registrado en todo el Gobierno Central.”

La felicitación va por presentar lo que uno no desearía ver, en especial, en entes respetados, como el judicial: un increíble “olio” de dineros, producto de lo que llaman “pluses”, que no son sino un trato diferenciado del uso de recursos públicos para beneficio de un grupo específico y que, como tales, no son otorgados a toda la ciudadanía, pero, es sí, son sufragado con dineros de toda la ciudadanía.

Impresiona el historial de la última década. Lo reseño de acuerdo con el año en que se otorgaron, pero sólo de los últimos diez (no tengo conocimiento de otros de épocas previas). De acuerdo con dicha información, el número de empleados de dicho Poder asciende a 11.877. Asimismo, que algunos de estos privilegios van a dar a grupos específicos dentro del propio Poder Judicial. Incluso allí no están generalizados y, al no tener información acerca de la cantidad de personas que específicamente es favorecida, no puedo determinar el monto per cápita de cada uno de los siguientes “incentivos” o “aumentos” o “privilegios”, o como se les llamen.

Y contando…

1992: Se da un sobresueldo para los jueces (parece ser un sueldo por encima del sueldo ya establecido, según la reglamentación interna del Poder Judicial). En el presupuesto del año 2016, el monto por esta partida fue de ₡6.424 millones.

1998: Se otorga un pago adicional por “Responsabilidad por Ejercer la Función Judicial” –obviamente todo funcionario de un ente público o privado tiene una responsabilidad por ejercer, en cuya función se le paga un sueldo. El monto para esta partida, contenido en el presupuesto del 2016, es de ₡15.741 millones. Se otorga a todos los empleados del Poder Judicial en un monto que va entre un 10 y un 30% según sea el sueldo.

2002: Se otorga un sobresueldo a los magistrados del 30% (francamente no sé si fue porque no les tocó con el adicional de 1998 o por otra razón). Lo cierto es que, en el presupuesto del 2016, se come la suma de ₡302 millones.

2002: Se da una bonificación por exclusividad policial (sólo para policías del Poder Judicial, no para los que uno conoce que forman parte del Ministerio de Seguridad). Su impacto presupuestario en el 2016 es de ₡1.384 millones.

2003: Se brinda otro sobresueldo a jueces (obviamente por encima de aquel del 2002). En este caso, el efecto sobre el presupuesto de gastos es de ₡289 millones.

2007: Disponibilidad a chofer del magistrado, partida que asciende tan sólo -en el presupuesto de gastos del 2016- a la suma de ₡13 millones.

2008: Un pago adicional llamado Índice de Competitividad Salarial (ICS), que en el 2016 llegó a significar la gran suma de ₡17.298 millones (un nuevo beneficio, incluso aplicado a pensionados de ese Poder), presuntamente para que sus salarios fueran competitivos con los del resto de empleados del gobierno y, como dijo en su momento don Gilberth Armijo, en aquel entonces magistrado, “para que nuestros funcionarios tengan el salario que deberían estar disfrutando y no esperarnos a mendigar [sí; esa palabra aparece en el acta de la Corte Plena del 7 de abril del 2008] casi de aquí a tres años”. O, como lo expuso el entonces presidente de la Corte, don Luis Paulino Mora: “debemos aprovechar la bonanza transitoria de las finanzas públicas, porque quien sabe lo que ocurrirá en el próximo año”. Muy interesante: es cierto que en aquel entonces había una buena situación en las finanzas del gobierno durante los dos primeros años de la segunda administración de don Oscar Arias, pero, como lo “intuyó” –para envidia de muchos economistas predictores- don Luis Paulino, sabemos lo que “ocurrió”: una profunda recesión a fines del 2008, año en que se aprobó ese aumento en época de bonanza.

2008: Como que el llamado ICS aprobado este mismo año no satisfizo las apetencias de muchos. Así se aprobó un plus a puestos gerenciales, que se tradujo en un aumento en el presupuesto de gastos del 2016, por este ítem, de ₡73 millones.

2009: Como que el aumento grandote del 2008 -el llamado ICS- prendió la mecha a lo interno del Poder Judicial, pues ciertos grupos empezaron reclamar debido a que, el llamado plus a puestos gerenciales, tenía un “efecto negativo sobre el resto de la planilla”. Ante los reclamos por “equidad intraplanilla”, en el 2009 se aumentaron los salarios a jueces, defensores y profesionales en derecho 3.

2010: También ese huracán tuvo su coletazo, pues en tal año se tuvo que aumentar a los profesionales y, finalmente, aquel plus gerencial se trasladó a la base salarial.

2014: Se creó un nuevo incentivo llamado “regionalización en el Poder Judicial”, que en el presupuesto de egresos del 2016 llega a la suma de ₡319 millones.

Hay notas curiosas que destaca el reporte periodístico y de las que quiero hacerme eco. Por ejemplo, que en el 2008 “los magistrados de la Sala Cuarta también fueron responsables de eliminar el tope de 30 años a las anualidades de todo el sector público, el plus más costoso en la actualidad.” Y que en 1991 “un voto de la Sala Constitucional ratificó la independencia de los poderes para fijar su política salarial”.

Veamos algunos datos que resumen el desborde. Los pluses aprobados desde aquella decisión citada de la Sala Constitucional en el párrafo previo, que, a la fecha, suman siete, ascienden a alrededor de ₡42 mil millones en el presupuesto del 2016, lo cual significa un 35% del gasto del rubro de pluses.

Dice el informe periodístico: “En la actualidad [el Poder Judicial] es la institución con cargo al Presupuesto Nacional con los salarios bases más altos, con más incentivos específicos para todos sus funcionarios y la que paga porcentajes y rubros más altos por dedicación exclusiva y carrera profesional”.

Y añade, “en la última década ha sido el ente del Gobierno Central con el mayor aumento en su presupuesto de incentivos. Ese rubro creció 148% -₡72.500 millones… entre 2006 y 2016″. Sencillamente, esa partida pasó de ₡48.900 millones en el 2006 a ₡121.400 millones en el 2016. Ninguna otra entidad tuvo “una mejora como la del Poder Judicial para sus casi 12.000 funcionarios.”

Vale la pena señalar que esos ₡121.400 millones en incentivos, pluses, subsidios o privilegios -llámelos como quiera- significa un tercio del presupuesto de gastos, que tanto que “en los ministerios a ese rubro se destina el 15% del gasto.”

¿Les parece que esto está bien? ¿Les parece justo? No digo nada más.

En la recta final: ¡don Luis Guillermo, ¿me escucha?!

“Luis Guillermo Solís va a pasar a la historia como un gobernante que gobernó en un periodo difícil y que no le hizo daño a este país y esto ya es suficiente”. Constantino Urcuyo Fournier, analista y académico.

Edgar Fonseca M., editor www.PuroPeriodismo.com

En la recta final de su mandato, ¡don Luis Guillermo, sosiéguese y resígnese!

Así a la tica, en dos palabras, los consejos clave del politólogo, colega y analista, Constantino Urcuyo Fournier, al Presidente de la  República.

Cree que el severo juicio momentáneo de la opinión pública empieza a mostrarse benevolente con él. Que la gente piensa que no ha hecho nada extraordinario  pero que tampoco ha hecho mayor daño.

Y, como tal, estima Urcuyo, las opiniones en contra de la gestión del gobernante empiezan a contenerse.

Urcuyo Fournier, mide muy bien sus palabras. Evita calificativos estridentes.

Y aunque reserva un duro juicio sobre la administración y un gobernante sorprendidos con una inesperada llegada al poder, cree que les ha correspondido ejercer en un momento complejo del país.

Estima que el Presidente Solís debe esforzarse, en esta etapa final de su mandato, en “reinar”, más como Presidente y menos como Jefe de Gobierno.

“Seguir calmados, porque llegaron como chiquillos de colegio de secundaria en elecciones. Aquello era todo la “ruta de la alegría”; mucho histrionismo; mucha aparición pública. Hay que moderarse, ser más presidencial, más Presidente de la República y menos Jefe de Gobierno. Aparecer como tal, destacar el ambiente macroeconómico estable y empezar a evitar contradicciones internas en el último año de gobierno entre sus mismo ministro. Pparece que hay algunos que no le hacen caso, y eso es importante”, le recomienda Urcuyo al gobernante y a su equipo más cercano.

“Y yo diría que resignarse, resignarse que en el último año, mire yo estuve hace algunos años de consejero en la Casa Presidencial, y a mí me lo decía un amigo que ya había estado antes: “mira, este ultimo año esto realmente se transforma en la “casa de los sustos”, porque ya la gente no le llega a pedir nada al Presidente, dentro de unos mesecitos”. Y ocurrió así. Ya, a partir del mes de junio, usted no ve gente llegando a Casa Presidencial. Aquello estaba vació y solitario, porque van a los partidos. La gente va a pedir a los partidos decisiones x, y o z. Creo que el presidente debería sosegarse y reinar como Jefe de Estado y no como Presidente del Gobierno”.

No hubo manera de sacarle una nota  sobre el gobierno.

Dice que como docente su tarea más ingrata es calificar. “Me parece que la nota simplifica lo complejo de la realidad y la realidad de este gobierno es compleja. Es un gobierno que ha sido complejo, un gobierno en minoría parlamentaria, un gobierno sin experiencia en la labor ejecutiva. Yo tenía mis reservas al inicio, pensé que podían producir una crisis muy grande y no se ha producido”, enfatiza.

Tampoco quiso ubicarlo entre bueno, regular o malo.

Pero sí lo describió.  “Ha sido un gobierno débil, porque ha sido un gobierno sin mayoría parlamentaria, ni siquiera tiene la primera minoría. Además, un gobierno debilitado por las divisiones internas de su propio partido y debilitado por la ausencia de un plan estratégico al inicio de ese gobierno. Lo caracterizaría como un gobierno débil, y no por debilidad moral o espiritual, sino me parece que la debilidad viene de la debacle del sistema de partidos en este país que explotó, de un bipartidismo bastante rígido pasamos a un multipartidismo centrifugo, como le he llamado. Ese gobierno cae en medio de ese panorama, ese es su, llamémoslo así, su desgracia”, expresa.

Como logros mayores le reconoce, hasta el momento, la estabilidad macroeconómica del país y el frenazo a los casos de corrupción. Como mayor vacío la falta de una estrategia, de una hoja de ruta, cuando asumieron la administración.

El derrumbe de un capital…

-Enrumbándonos a esa etapa final de la administración Solís, ¿qué balance hace de esta gestión?

– Primero, que fue una gestión que se inicia con muy buenos auspicios. Gana la elección en la primera ronda con un 30%. Gana en segunda ronda con un millón y pico de votos, ciento y pico mil de votos, y llega con una gran legitimidad el primer gobierno del multipartidismo, porque ya había multipartidismo parlamentario desde el 2002, pero en este momento se inicia un período de multipartidismo a nivel del Ejecutivo. Había alegría. Era la consigna de la campaña del presidente Solís. Había muchas expectativas, altas expectativas y parecía que el presidente iba a gozar de un capital político importante. Lo que llama la atención es como en nueve, ocho meses se derrumba ese capital político y hemos tenido ya dos años donde el gobierno ha tenido una evaluación negativa en todas las encuestas de opinión que se han realizado. ¿Por qué esa evaluación negativa? Siento que fundamentalmente obedece a la circunstancia de que las expectativas eran muy altas. Se crearon expectativas de que se dejaba atrás una fase histórica, teñida de negatividad por la propaganda del partido triunfante y que se iba a inaugurar algo nuevo, y resulta que no se inauguró nada nuevo. Las cosas un poco siguieron como estaban. Hubo cambios, pero los cambios tardaron en llegar. Hubo cambio electoral, pero los cambios en la estructura del Estado, los cambios en la estructura de la vida política, no llegaron, y, además, es un gobierno que no tenía experiencia en el manejo y la gestión de la cosa pública y la cosa política. Cometieron muchos errores en esos dos años y eso le redunda en la perdida de apoyo en las encuestas y, en general, ante la opinión pública del país.

-Es evidente esa percepción que usted está señalando al cabo de ya tres años de desarrollo de la gestión del presidente Solís, pero si usted, a estas alturas pudiese resumir tres grandes logros de la gestión del presidente Solís, ¿cuáles serían esos tres?

-Veo un solo logro y es de la última fase de este gobierno, el último año, nueve meses y es que ha habido estabilidad macroeconómica. Se podría decir que eso no obedece a la gestión del gobierno, pero ocurre durante su gestión y está más que todo vinculado al bono petrolero, a los bajos intereses en la economía internacional y ha permitido navegar por una situación que pudo haber sido mucho más difícil, sobretodo el tema fiscal. Hay que reconocer en el tema fiscal, sí se tomaron decisiones adecuadas, por ejemplo en el aumento de la recaudación y la contención del gasto. Eso ha sido una parte positiva. Estos últimos meses, el país y la gente perciben que el gobierno no resultó como gobierno, pero no le ha causado un gran daño al país, y ahí estamos. La oposición tendrá en las elecciones el reto de demostrar que el gobierno ha sido negativo, y el gobierno está empezando a tratar de defenderse argumentando el tema de la estabilidad macroeconómica y de la reducción de la pobreza, pero la reducción de la pobreza es mínima. Un dos o tres por ciento en un año no puede juzgarse como un éxito extraordinario.

Empezaron dando “palos de ciego”

-A ese gran logro que usted ve, sobretodo en la estabilidad macroeconómica, si  pudiese resumir grandes vacíos, carencias de esta administración.

-Ausencia de estrategia básicamente. Empezaron dando “palos de ciego”, y que no me oigan los no videntes, porque no les gusta que uno diga la palabra ciego, pero es del idioma y se remite a literatura española la expresión. No tenían una hoja de ruta claramente diseñada para ir a donde querían, porque se sorprendieron. Todos nos sorprendimos con el resultado electoral. Pero creo que uno de los primeros sorprendidos fue el señor Presidente de la República, que debe de haber apostado inicialmente a quedar en una buena posición y sacar un buen score electoral, pero jamás a ganar las elecciones. Entonces, primero, había inexperiencia en cuanto al manejo de la cosa pública. Él en lo personal no la tenía, había estado únicamente en un puesto en la Dirección General del Servicio Exterior. La gente que llega venía de las universidades, 38% del gabinete tenía como antecedentes dar clases en las universidades nada más. No tenían experiencia en el manejo de la cosa pública y eso produjo desorden, muchas salidas. La más típica y clara fue la salida de don Melvin Jiménez, que sufrió una agonía de 10 meses y cometió muchos errores y le trajo toda una serie de capital político negativo al gobierno, y de ahí vinieron varias renuncias, contradicciones en el mismo actuar del Presidente de la República, cosa que si usted ya los observa el día de hoy, se da cuenta que ya hay más unidad, hay más homogeneidad en la tarea gubernamental, hay menos contradicciones. Están pensando más la comunicación, ha habido un cambio, pero la curva de aprendizaje fue muy larga, dos años y medio de aprendizaje.

-Los calificativos sobre el presidente lo ponen en los niveles más bajos en comparación con otros mandatarios de la región, incluso por debajo de un Daniel Ortega, que podría sorprender a no pocos. ¿Por qué tan severo ese juzgamiento, a estas alturas, por parte de la opinión pública?

-Creo que cada vez es menos severo, porque cada vez la ilusión que generó se diluye y la gente entra en la apreciación realista de la circunstancia, y es darse cuenta, bueno ´diay, es un político como los otros´. Ahí entra en la categorización negativa de los políticos. Él hizo una promesa de cambio difusa. Ese es el problema. Tan general que todo el mundo pensó que iba a cambiar todo y realmente ha cambiado muy poco. Entonces la decepción fue grande. Diría que al cabo de los dos años estaba muy abajo. Hoy día uno ve un cierto mantenimiento. Ni siquiera repunta en las encuestas de opinión, pero un mantenimiento en cuanto al juzgamiento. No es tan severo, en el sentido que percibo un poco de las encuestas y lo que veo en la opinión pública; la gente puede ser muy severa con un gobierno que le ha hecho daño, inflación aumentada, grandes errores o casos de corrupción, por ejemplo. Es un gobierno que no ha tenido grandes casos de corrupción a este momento, a un año de las elecciones, no ha habido denuncias en ese sentido. Entonces la gente, un poco, como que está matizando más el juicio sobre el gobierno sin hacer un juicio positivo todavía, pero ha parado la caída. Ahí estamos hoy día.

Hay un beneficio de la duda, y entramos a los 16 meses finales de la administración, ¿en qué podría consistir ese beneficio de la duda en este plazo que queda?

-En el fondo la gente siempre juzga por resultados que pueden ser únicamente percepciones construidas, pero el gobierno tiene el reto de demostrar en estos 16 meses que ha hecho algo, más allá de reducir la pobreza dos puntitos, y más allá de la estabilidad macroeconómica, y, el problema en relación con este último punto, es que el Ministro de Hacienda, responsablemente, pienso, ha dicho que el 2017 va a ser un año muy duro. ¿Y por qué va ser duro? Porque va a persistir el déficit fiscal, porque el petróleo está subiendo, porque los intereses van a subir. Al subir los intereses se va a agravar el déficit fiscal, el gobierno va a tener que salir a buscar plata adentro del país. Eso va a hacer que suban los intereses. La situación no está como para que se limpie la imagen del gobierno enteramente. El gobierno hará el esfuerzo por clamar los dos puntos de la pobreza, de la estabilidad macroeconómica, tratará de insistir en la reforma fiscal, pero no creo que en la reforma fiscal los partidos vayan a estar de acuerdo en año electoral.

“Sosegarse y resignarse”

Desde el ámbito de la consejería política, para un gobernante, si a usted se le pidiese, ¿en qué debería concentrar esfuerzos el gobierno en esta etapa final?

-Yo para dar ese consejo usualmente cobro (se ríe), como consultor político, pero se los voy a dar de gratis. Me parece que don Luis Guillermo, si en algún momento ve esta entrevista, creo que tendrían que seguir calmados, porque llegaron como chiquillos de colegio de secundaria en elecciones, aquello era todo la ruta de la alegría, mucho histrionismo, mucha aparición pública. Hay que moderarse, ser más presidencial, ser más Presidente de la República y menos Jefe de Gobierno. Aparecer como tal. Destacar el ambiente macroeconómico estable y empezar a evitar contradicciones internas en el último año de gobierno entre sus mismo ministros. Parece que hay algunos que no le hacen caso, y eso es importante. Y diría que resignarse, resignarse que en el último año, mire yo estuve hace algunos años de consejero en la Casa Presidencial, y a mí me lo decía un amigo que ya había estado antes, me decía “mira, este ultimo año esto realmente se transforma en la “casa de los sustos”, porque ya la gente no le llega a pedir nada al presidente, a partir dentro de unos mesecitos”, y ocurrió así. A partir del mes de junio usted no ve a gente llegando a Casa Presidencial. Aquello estaba vació y solitario, porque van a los partidos. La gente va a pedir a los partidos decisiones x, y o z. Creo que el presidente debería sosegarse y reinar como Jefe de Estado y no como Presidente del Gobierno.

¿Y cómo lo calificaría?

 ¿Qué sabor le deja a estas alturas la gestión?

-No me deja un mal sabor, digamos un sabor amargo. Diría que es un gobierno muy pasivo. No ha tenido grandes realizaciones, pero no ha hecho grandes daños y eso me recuerda siempre a una lectura del filósofo español, Fernando Savater, que decía que lo que los ciudadanos le tenemos que pedir a los políticos es que no hagan daño porque la felicidad de nosotros la buscamos nosotros. Los gobiernos deben impedir que se produzca la infelicidad, pero apostarle a la política para lograr la felicidad es una mala apuesta. Hay que trabajar. Hay que seguir dando clases. Seguir haciendo PuroPeriodismo. Valerse uno por uno mismo y no esperar que el gobierno nos dé el pan y el maná del cielo.

Siendo usted profesor, acostumbrado a calificar comportamientos y resultados, ¿se ha planteado en algún momento una calificación para este gobierno?

-La parte más ingrata de la labor como docente es calificar, porque no creo que esa sea mi tarea. Mi tarea siempre ha sido motivar, lograr que se pregunten que se interroguen, que investiguen, que puedan volar con sus propias alas. No me gusta calificar, tengo que calificar porque si no me echan de la universidad. Le acabo de enseñar a usted los exámenes que estoy calificando, pero a mí lo que me interesa es que los estudiantes aprendan a valerse por sí mismos. Siempre que ustedes los periodistas me preguntan cómo lo califico, prefiero describirlo, analizarlo, antes de ponerle una nota porque me parece que la nota simplifica lo complejo de la realidad y la realidad de este gobierno es compleja. Es un gobierno que ha sido complejo. Un gobierno en minoría parlamentaria. Un gobierno sin experiencia en la labor ejecutiva. Yo tenía mis reservas al inicio. Pensé que podían producir una crisis muy grande y no se ha producido. Creo que el presidente ha sabido ejercer una cierta contención en cuanto a sus ansias. Sé que, conociéndolo personalmente, era mi colega en la Escuela de Ciencias Políticas, él hubiera querido hacer cosas grandes y siendo historiador, hubiera querido pasar a la historia como don Cleto (González Víquez) o don Ricardo (Jiménez Oreamuno), pero eso no va a ser el caso. No va a pasar como con don Cleto o don Ricardo o como don Pepe o el Dr. Calderón Guardia, pero creo que va a pasar a la historia como un gobernante que gobernó en un periodo difícil del país y que no le hizo daño  y esto ya es suficiente.

Sin pedirle una calificación numérica, ni mucho menos porque  le entiendo esa simplificación que usted anota, pero si se ha puesto a describir en algún momento la marcha de la administración desde el punto de vista de “buena, regular, mala…”.

-Yo le pondría débil. Ha sido un gobierno débil, porque ha sido un gobierno sin mayoría parlamentaria, ni siquiera tiene la primera minoría. Además, un gobierno debilitado por las divisiones internas de su propio partido y debilitado por la ausencia de un plan estratégico al inicio de ese gobierno. Lo caracterizaría como un gobierno débil, y no por debilidad moral o espiritual, sino, me parece, que la debilidad viene de la debacle del sistema de partidos en este país que explotó; de un bipartidismo bastante rígido pasamos a un multipartidismo centrifugo, le he llamado yo. Ese gobierno cae en medio de ese panorama. Ese es su, llamémoslo así, su desgracia”.

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