El régimen de Daniel Ortega reprimió sin contemplaciones una gran marcha nacional convocada contra el anunciado proyecto de un canal interoceánico en Nicaragua, sacó tropas policiales, turbas paramilitares y bloqueó los ingresos a la capital, denuncia el diario La Prensa. Según el rotativo, al régimen le salió el “tiro por la culata”, ya que los efectos de la protesta se extendieron a todo el país.

Por varias horas fuerzas especiales de la Policía acompañados de grupos de motorizados del orteguismo mantuvieron asediados sobre la Carretera Norte a los participantes de la tercera marcha nacional que rechaza el proyecto del Canal Interoceánico y que terminó con disparos, agresión y persecución al concluir la misma de manera prematura en la rotonda de Bello Horizonte ante la imposibilidad de los manifestantes de llegar hasta la Asamblea Nacional. El orteguismo tuvo que echar mano de la Policía Nacional, las turbas de motorizados y hasta de trabajadores del Estado para impedir que la marcha finalizara como estaba programada. Según testigos, cuando quedaban ya pocos marchistas en la rotonda de Bello Horizonte, oficiales antidisturbios permitieron que los motorizados no solo golpearan a varios de los participantes sino que sacaran arma de fuego y dispararan”, dice el diario.

En su editorial, La Prensa destaca: “El Gobierno quiso impedir la gran marcha contra el Canal Interoceánico chino por medio de un descomunal operativo de represión, pero le salió el tiro por la culata: el resultado fue que la movilización popular se reprodujo en muchas partes del país y tuvo una mayor dimensión nacional. La desmesurada represión ejecutada por fuerzas policiales, paramilitares y turbas del régimen orteguista, no pudo impedir la marcha anticanalera y ni siquiera reducir la participación popular en ella. La demostración popular más bien se escenificó en todos los lugares donde la gente fue impedida de salir de sus lugares de origen o detenida en las carreteras”.

 

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