Edgar Fonseca M., editor www.PuroPeriodismo.com

Al Presidente Santos de Colombia lo nubló la soberbia política.

Y le hundió el acorazado de la paz en que ancló pomposamente, a lo Macondo, en Cartagena de Indias…

Santos no  vislumbró a un país partido.

Ni lo vio polarizado.

Ni lo vio decidido en contra suya.

El Premio Nobel fortalece políticamente al presidente Santos, pero no asegura que el proceso de paz salga del coma en que se encuentra, advierte la prestigiosa revista Semana de Bogotá.

Bajado a tierra

Quizás encandilado por las encuestas –todas en una pifia histórica que dieron por descontado el triunfo del Sí en el plebiscito del domingo dos de octubre– Santos empujó contra viento y marea, –contra todo actor político enfrente suyo, el expresidente Uribe, por supuesto, vilipendiado como enemigo público número uno–,  el pacto de fin de la guerra cocinado, sazonado, aderezado a fuego lento, al gusto y antojo de los chef de las Farc y de la Sierra del Escambray, en ese  súbito remanso “de paz y concordia” continental en que está convertida La Habana…

Quizás, por eso, un presidente con la popularidad pegada al piso, descartó un plan B si la opción del Sí perdía.

Ni tuvo tiempo para atender las demandas de la oposición, de la tendencia del No.

Y, así, su decisión, la “apuesta política madre” de su carrera, naufragó estrepitosamente, contra todos los pronósticos, contra todos los vaticinios, contra todas las firmas encuestadoras que nadaban en un descomunal vértigo de opiniones favorables a su iniciativa.

Hasta horas antes de las elecciones más trascendentes en la historia moderna de Colombia,  las encuestas daban una victoria aplastante al plan del presidente Santos, dice la prestigiosa revista Semana de Bogotá.

“Ipsos Napoleón Franco 66 % por el Sí y 34 % por el No. Centro Nacional de Consultoría (CNC) 65 % por el Sí y 29 % por el NO. Cifras & Conceptos , 62 % con el Sí y el 38 % por el No. Invamer Gallup, el 67,6 % por el Sí y el 32,4 % por el NO. Encuesta de Opinión Nacional el 67,7 % de los encuestados por el Sí, contra el 32,4 % por el No. Opinómetro de Datexto el 55 % por el Sí y el 36 % por el No”, añade Semana.

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Pero, ¡ay bendito silencio de las urnas!

¡Ay bendita democracia!

En aquel festejo anticipado, en aquel derroche de rumba y aguardiente que se vivió, a lo Macondo, en Cartagena, adónde llegaron desde Ban Ki-moon hasta Kerry a celebrar, no se percataron tantos diestros olfatos diplomáticos que aún estaba de por medio, que aún quedaba por conocerse  una soberana decisión del votante en la libertad de la democracia.

No faltó a la cita Castro, “el nuevo Houdini” de la paz hemisférica. El otro gran derrotado en el plebiscito.

Ni faltó Maduro y el resto de comparsas bolivarianas.

Y en semejante pachanga, ninguno de ellos oteó, junto al anfitrión, el huracán en el horizonte cartagenero.

Por eso el shock mayúsculo del triunfo del No.

El votante colombiano rechazó el pacto con las Farc.

El votante no perdonó las escandalosas concesiones de Santos a los comandantes de las Farc.

Porque son tantos los crímenes de guerra perpetrados a lo largo de cinco décadas –220 mil muertes y seis millones de desplazados, según el New York Times–  que el votante decidió no cohonestar  tanta impunidad.

Los colombianos quieren la paz pero no la “paz de los cementerios”, que ya se llevaban de botín mayor Timochenko y sus camaradas.

“Los colombianos dicen estar hartos de la guerra, pero muchos rechazaron hacer concesiones a las FARC, que marcaron la historia reciente con masacres, secuestros, extorsiones y desapariciones forzadas”, cuenta el periodista Guillermo Legaria de la agencia AFP.

El trepidante No del plebiscito en Colombia bajó a tierra a un presidente que, solo entonces, corrió a llamar a todas las fuerzas políticas, que hasta horas antes había despreciado, entre ellas, por supuesto al expresidente Uribe, el gran triunfador de la jornada,  el gran actor a partir de ahora para tratar de salvar al país del naufragio.

“La patria está en juego”, tronó a primera hora del lunes, tras el plebiscito, el diario El Tiempo de Bogotá convocando, ahora sí, a un pacto nacional.

Al fin y al cabo, es la voz de la democracia la que le ha hablado fuerte y claro al gobernante colombiano. A ver si ahora la escucha con atención.

¡Bombazo político histórico en un país, en una democracia, que ha pagado a sangre y fuego –como en un holocausto continental– ya más de 50 años de guerra del narcoterrorismo de las Farc!

PD– ¡Ey Maduro, convoca a un plebiscito libre a ver qué deciden de tu suerte los venezolanos!

¡Ey Ortega, deja que los nicaragüenses voten libres ahora en noviembre!