Daniel Ortega asume hoy en Nicaragua un tercer mandato consecutivo de gobierno por cinco años en lo que la oposición ataca como un régimen dictatorial y dinástico familiar que barrió con el sistema institucional del país.

En 10 años, destaca este martes el diario La Prensa de Managua, Ortega demolió las instituciones aunque reconoce le dio estabilidad económica y seguridad a dicha nación.

Según el analista Gabriel Álvarez, citado por el diario, Ortega impuso en estos 10 años su proyecto dinástico de la mano de su mujer, de sus hijos, en connivencia con el sector empresarial y el ejército.

Alvarez destaca los extremos del plan dinástico:1. La instauración de la política sistemática de irrespeto a los derechos humanos.

2. Política de opacidad y corrupción de los recursos públicos.
3. Ataque y represión al derecho a la libertad de información y prensa que se evidencia en la compra y control de la mayoría de canales y radios, discriminación, ahogo y ataque a los medios independientes y la violación expresa a la Ley de Acceso a la Información.
4. Sometimiento de la Policía y del Ejército al servicio de los intereses de Ortega.
5. Aniquilamiento de la autonomía municipal.
6. Destrucción del sistema electoral y judicial.

 

 

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