Edgar Fonseca, editor

El escándalo  del “cementazo” que le estalló a esta administración en sus estertores, y cuyas explicaciones y justificaciones no terminan de convencer a la opinión publica,  está convertido en el mayor huracán político de tiempos recientes.

No solo golpea con fuerza la imagen del gobierno de la “casa de cristal”, de ese mensaje que se creía a prueba de fuego en el ejercicio ético de la gestión publica, sino que remece otros confines políticos e institucionales.

En el PUSC el chocolate está espeso…

El candidato, gran persona, de cuya honestidad pocos dudan, quedó a la intemperie al trascender un encuentro suyo con el personaje más temido del país en estos momentos.

Y el aspirante al primer lugar por diputados por San José también se ve obligado a aclarar su nexo profesional con esa figura que penetró, como “Pedro por su casa”, los más preciados recodos palaciegos y de poder.

El PLN salva, a duras penas, su parte, mientras se aclaran los nublados del día, de las alegadas relaciones de algunos de sus militantes con ese controversial personaje.

Otros políticos, conocidos del protagonista de marras, andan muy callados, como si no fuese con ellos.

Muchos tantearon su cercanía. Jugaron con fuego…

Pero, por lo visto, muy pocos tuvieron la intuición, ese sentido común, ese instinto de malicia de nuestros antepasados para decir “humm, a este mejor no me le arrimo o, mejor, no se me acerque”.

Quizá uno de los mayores golpes se lo lleva el Poder Judicial que apenas se repone de una impopular e ilegitima huelga en presión por sus cuestionados privilegios en pensiones.

La controversial cercanía de un magistrado con dicho empresario, que, a primera vista, no constituye ningún delito, reventó los ánimos públicos con la institución judicial.

Escalera de vanidades

Es digno de resaltar que, desde las mismas entrañas de dicho poder, surja la más profunda autocrítica frente a lo que trasciende.

“Me siento profundamente devastada por una serie de acontecimientos que se han venido sucediendo en el Poder Judicial (auto-aumento de salarios de gerencia, auto-ruptura de topes de pensiones, filtraciones de sentencias, ‘lobbys’, decisiones con poco o nulo sustento técnico, procesos disciplinarios por decisiones técnicas o por ejercicio de derechos constitucionales pero dificultad de iniciarlos por hechos de otra naturaleza) que evidencian que algunos usurparon funciones que nunca quisieron por sí mismas, sino como peldaños en la escalera de sus vanidades”, denuncia la jueza Rosaura Chinchilla con 25 años de trayectoria.

Su manifestación, legítima, contundente, es una de las más graves denuncias procedentes desde el interior del aparato judicial.

No solo se necesita del escándalo de un magistrado sino que el resto de la institución se percate de las graves horas que atraviesa dicho poder en cuanto a credibilidad y reconocimiento de la opinión publica.

Punto final-El presidente no se quedó sin darse el gusto de condenar el bloqueo de EE.UU. a Cuba en la ONU. Lástima que calló ante la brutal dictadura castrista.