Federico Malavassi Calvo, abogado/Foto Facebook, Ministerio de Salud

Esta emergencia por la pandemia del Covid 19 ha desatado locuras de todo tipo. Desde los loquitos que despotrican contra el “neoliberalismo” (así como suena) hasta los que atacan todo lo que se mueva.

Quienes han venido del exterior o han estado expuestos al virus deben guardar cuarentena (aislarse para no contagiar). Es obligación legal y moral. No se vale que funcionarios dedicados a la salud hayan sido supertransmisores.

Quienes están en riesgo por edad o dolencias propias deben mantenerse aislados de todo lo que pueda constituir un riesgo para ellos. No están contagiados, deben evitar el contagio y seguir protocolos.

Todos debemos evitar aglomeraciones y riesgos y seguir adecuados protocolos para evitar contagiarnos y evitar la propagación si, por desgracia, nos contagiamos.

Quienes están resfriados o con alguna dolencia similar, deben aislarse, incapacitarse y someterse a observación por si han sido contagiados. Si no están contagiados, están en riesgo de que un eventual contagio los afecte más.

Hay gente que debe trabajar y sus labores no son “teletrabajables”, no son insensatos ni temerarios, no pasará nada si siguen los adecuados protocolos.

El daño que viene

El daño a la economía nacional (con afectación más seria a los más pobres) puede ser peor que la pandemia. Hay que organizarse bien y no llamar al pánico ni al diluvio. Hay que ser sensatos.

Es obligación del gobierno buscar como evitar el mayor contagio y los peores escenarios de la pandemia, pero también respetar las actividades de las personas, facilitar las opciones para no crear más daño y paliar los daños económicos.

Es mentira que gobierno haga cosas gratis, nadie deja de recibir su salario. Así que no hay que ser servil de las cosas públicas.

Seamos inteligentes

El gobierno vive de los impuestos que pagamos todos. Si no hay actividad productiva y económica no hay cómo ni con qué pagar, de modo que hay que llevar las cosas con inteligencia. 

Quizás cerrar los parques y entrar en pánico colectivo es torpe y tonto: lo que hay que evitar son las aglomeraciones. Cada uno en una banca diferente no es propagación de pandemia, máxime si se siguen los protocolos. 

No todos tenemos la misma fortaleza de carácter o estoicismo, también algunos necesitan respirar aire fuera de su confinamiento, ver naturaleza y despejarse: eso también es salud.

Algunos requieren ejercicio, de manera que pensar en encerrar a todos en sus casas es algo insano. 

Es importante investigar el origen y trazo de los contagios para atacar las fuentes y vías. No se trata de matar zancudos con escopeta sino de ser certeros y precisos. Para ello están todas las facilidades tecnológicas. 

A todos nos gusta el chiste y hasta la chota, pero cuando hay enfermos y muertos hay que tener un tanto dedecoro y respeto por los que sufren.