-Preguntas al presidente Alvarado, al ministro de Salud y al presidente de la CCSS

Edgar Fonseca, editor/Foto Xinhua, South China Morning Post, Hong Kong

El gobierno ha manejado, hasta ahora, con pulcritud la emergencia sanitaria por la epidemia del coronavirus.

No en vano es de reconocer que, tras un mes de generada la alerta con el primer caso de contagio, importado de Nueva York, el país transita por aguas de relativa calma con 502 contagios confirmados y tres muertes hasta este miércoles 8 de abril.

Un gran logro, sin duda, no solo por la respuesta institucional sino por la respuesta de la ciudadanía que ha acatado una inusual cuarentena en su diario quehacer.

El gobierno, por medio de los titulares de Salud y de la CCSS, se ha esmerado en dar respuestas acertadas, precisas, oportunas, para que los ciudadanos se sientan con una relativa confianza de que hay un manejo serio y responsable de la emergencia.

Por ello, no dejan de llamar la atención las denuncias del propio presidente de la CCSS, del “canibalismo” que reina en estos momentos en el mundo, entre naciones, entre proveedores, en cuanto a dotar de implementos sanitarios básicos, a costos de usura.

No deja de llamar la atención que, en medio de ese tempestuoso mar en el mercadeo de productos sanitarios, el gobierno, entiéndase la CCSS, negocia y firma con China, epicentro de la pandemia mundial compras de urgencia que, inicialmente, el presidente de la CCSS estimó en $350 mil y un costo similar para el transporte aéreo.

Las compras, según informó el martes el gerente de logística de la CCSS, son por $3.7 millones más $1.1 millones por el servicio aéreo charter.

¿Con cuáles empresas chinas negocia la CCSS?

¿Cuál es la trayectoria de relación de negocios con la Caja de esas firmas?

¿De dónde surgieron las recomendaciones para negociar dichas compras?

¿Cuál ha sido la idoneidad de esas firmas en sus negocios recientes a nivel internacional?

¿Por qué se contratan con empresas de un país que apenas intenta salir del desastre, y que “dejó de contar” muertes para desatar fundadas sospechas del turbio manejo de esta pandemia?

¿Cuáles son las garantías de esos equipos?

¿Cuál es el monto total del plan de negocios puesto en marcha de urgencia con firmas de dicho régimen?

¿Cuál es la firma aérea contratada para el servicio charter?

¿Está enterada de todo esto la Contraloría?

Saltan estas y más preguntas al tiempo que el presidente de la CCSS anuncia estas compras urgentes y las justifica como ineludibles.

“Esta es la naturaleza de los costos que estamos asumiendo”, dijo, mientras desde Holanda hasta España y República Checa se multiplican las denuncias contra proveedores chinos por materiales sanitarios defectuosos.

Holanda denunció, por defectuosas, 600 mil mascarillas de un lote de 1,3 millones. Y España, en medio de la mortandad que la abate, devolvió miles de kits de tests de diagnóstico defectuosos, confirmó el lunes 6 de abril la agencia AFP, en un negociado que para el régimen de Pekín representa, de momento, 1.330 millones de euros. 

Un negociado total en exportaciones que les representaba, al sábado 4 de abril $1,43 billones, según cifras de la agencia oficial Xinhua.

Conviene que el presidente, el ministro de Salud y el presidente ejecutivo de la CCSS le aclaren al país los extremos de este negociado, por transparencia y por previsión.