Edgar Fonseca, editor/Foto Confidecial, Managua

En el trayecto, de noche, no hubo paradas. El ataúd era vigilado por un funcionario del mismo centro hospitalario, que viajaba detrás, en una motocicleta, relata el sitio Confidencial de Managua de uno de los muchos “entierros express” de casos sopechosos de coronavirus que se han vuelto frecuentes en Nicaragua, de noche y bajo fuerte vigilancia policial.

Seis varones de la familia, protegidos con guantes, mascarillas, gorros y gabachas plásticas, fueron los encargados de manipular el ataúd, desde el hospital hasta el panteón. La orden de las autoridades hospitalarias fue que nadie más tocara la caja, para evitar un contagio, añade Confidencial.

“Nosotros le preguntamos a un doctor: ¿Qué posibilidades de contagio había para nosotros? Nos dijo que íbamos seguros, porque nosotros no manipularíamos el cuerpo, que no sacaríamos nada”, mencionó uno de los seis hombres, agrega el relato.

“También —agregó— le preguntamos por qué la caja venía mojada, bien empapada. ‘Esto es parte de la misma seguridad para ustedes y todo el que va en la calle. Pero no tengan miedo. Esto va seguro’, nos respondió”.

Sepelios solitarios, semiclandestinos

Oficialmente, nadie ha muerto por la covid-19 en Masaya. El Gobierno se ha enconchado en que el país registraba hasta hace una semana solo 25 casos positivos y ochos fallecidos —para un índice de letalidad del 32%, el más alto del continente—. Sin embargo, las calles reflejan otra realidad: hombres embutidos en trajes blancos de protección, que viajan en las tinas de camionetas junto con ataúdes sellados camino a los cementerios, donde realizan sepelios solitarios y semiclandestinos, reseña Confidencial.

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