Edgar Fonseca, editor/Foto Roberto Carlos Sánchez, Presidencia

Una costarricense, paciente covid-19, está bajo protección en un albergue de la Comisión Nacional de Emergencias, como medida de seguridad, tras ser apedreada su casa y la amenaza de quemársela, al conocerse que dio positiva al virus, reveló ayer martes Alexánder Solís, presidente de la CNE.

“Es una costarricense que vive en un sector al este de la capital y en su localidad, cuando ella fue diagnosticada como caso positivo, le apedrearon y le iban a quemar la casa, entonces por protección a su vida fue llevada a este centro de atención”, confirmó Solís.

Hizo esta revelación junto al ministro de Salud, Daniel Salas, quien ha incrementado en los últimos días sus llamados a las comunidades para que acepten albergues de contención de pacientes, lo que ha desatado resistencia particularmente en la zona norte.

Solís dio a conocer el incidente cuando este editor le pidió un balance de los albergues de aislamiento que manejan y el número de personas que atienden entre locales y foráneos.

Operación exitosa

Detalló que operan albergues en el BN Arenas, Hatillo, con 72 personas, habitantes de la calle, y capacidad para 100.

Otro albergue, dijo, opera en un hostal en el centro de San José, con 21 personas que presentan condiciones de riesgo y que están en condición de calle y las están protegiendo.

Solís destacó el caso de otro albergue en un Centro de Atención capitalino donde ya dieron de alta a 32 personas, 23 de ellas del “cluster” de contagios detectado en La Carpio, La Uruca.

Ayer, dijo, salieron tres personas más de ese sitio, por lo que solo quedan 15 ocupantes de una capacidad de 60 personas.

Además de los costarricenses, recibieron a tres guatemaltecos, dos nicaragüenses, cuatro salvadoreños, un hondureño. En el grupo hay camioneros.

Albergue de Pocosol

Un hotel que tenían contratado en Santa Rosa de Pocosol, San Carlos, no tiene ninguna persona en este momento porque fueron trasladados a un centro comunal en el sector de Ángeles, en San Isidro de Peñas Blancas porque es ahí –añadió– donde esas personas fueron identificadas y donde residen.

Reconoció que la comunidad de una forma muy positiva, ha estado de acuerdo en que esas personas estén ahí. 

Solís enmarcó la operación de estos albergues como parte de la estrategia de contención de casos, coordinada con Salud.

“No es un hecho aislado. Tenemos que ir activando dependiendo de cómo evolucionen los casos, la situación de emergencia y también las condiciones de movilidad de las personas”, agregó.

Ratificó que las dos causas clave por las que personas puedan ser ubicadas en albergues son: que las condiciones físico-sanitarias de su vivienda no sean adecuadas para que se mantenga ahí y así evitamos el riesgo de que salga a la comunidad a abastecerse o simplemente a respirar más ampliamente, porque a veces las viviendas son muy reducidas en condiciones precarias, o bien que tenga un riesgo para su seguridad o la de su familia, como el caso de la tica.