Edgar Fonseca, editor/Foto diario La Prensa, Managua

Mientras a nivel mundial crecen las dudas respecto a la viabilidad de la vacuna Sputnik V, fabricada de manera exprés por Rusia, en Nicaragua el régimen de Daniel Ortega está acelerando las conversaciones con ese país para comenzar a producirla en la polémica Mechnikov, en cuyas negociaciones el presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, Roberto López se ha mostrado activo, pero no ha explicado a los contribuyentes si se tomarán parte de los aportes para meterse a ese negocio y los riesgos económicos que esto supone para las debilitadas finanzas del instituto, destaca este viernes 14v de asgosto el diario La Prensa de Managua..

El propio López apareció este 13 de agosto participando de una reunión con Stanislav Uiba Director del Instituto Mechnikov de Nicaragua y con Víctor Trujin, Director del Instituto de Vacunas y Sueros de San Petersburgo, donde también asistieron  el hijo de Daniel Ortega, Laureano Ortega Murillo y la titular del Ministerio de Salud, Martha Reyes.

Producir y vender vacuna desde Managua

Durante la reunión, según medio oficialista, se acordó un plan de trabajo y actividades tanto en Rusia como en Nicaragua, para “que  nuestro país cuente con la producción de vacuna contra la Covid-19, tanto para su distribución local como internacional”, consigna la Prensa.

López ya ha utilizado los fondos de los contribuyentes en negocios de alto riesgo y esta, la producción de vacuna, no sería la excepción, particularmente por las dudas que giran entorno a la seguridad de la vacuna rusa, lo que al final limitaría la posibilidad de mercado del mismo, sobre todo por las falta de estudios médicos científicos pertinentes de la misma.

Sospercha de lavado de dinero

Róger Arteaga, economista, explica que existe un alto riesgo de que se usen los recursos de los asegurados para este negocio si se llega a concretar, porque el Ministerio de Salud no tiene dinero para financiar esa producción y se desconoce cuál es el verdadero estado financiero de Mechnikov, cuya opaca empresa  contó con fondos del INSS para su fundación en Nicaragua, cita el diario nicaragüense.

“El Minsa no tiene ni para suplir las necesidades actuales de la pandemia, menos para ponerse a producir vacuna, porque ni siquiera las pruebas del Covid-19, que han recibido donadas las pueden dar a la población, están cobrando por estas pruebas. O sea no hay de dónde”, enfatiza Arteaga que incluso teme que el INSS sea utilizado en un esquema de lavado de dinero, que involucre el dinero de los Ortega y Murillo.  “Piensa mal y acertarás ”, afirma, según el diario.