Fernando Leñero, exvicepresidente ejecutivo Grupo Nación

Hace 30 años falleció don Manuel Jiménez Borbón, quien fuera nuestro presidente, mentor y visionario líder. El que marcó las pautas de La Nación renovada y próspera, conceptual y clara en sus principios, que disfrutamos después. El que iluminó el camino de gran valor como empresa y como lugar donde desarrollar el talento de las personas.

Recordamos hoy su memoria, como el gran líder que fue y agradecemos las luces y brillo que dio a la empresa.

Un honor haber sido parte de su equipo y seguir su camino.

Reconocer que, detrás de cada gran causa, hay un impulsor que la planea, la dirige y se asegura que funcione. Ese era don Manuel.

Siempre atento a los resultados, a que las cosas se hicieran bien. Que vitalizáramos a esa empresa amenazada de no superar la crisis de entonces.

Siempre nos animaba diciendo: Costa Rica no se puede dar el lujo de perder a este baluarte contra la corrupción y contra los desplantes de poder de los políticos de turno. Tenemos que salvarla y fortalecerla para que tenga independencia y resista los embates de quienes no nos quieren. La Nación debe ser sólida para seguir defendiendo a Costa Rica, a su democracia.

Asumió La Nación como presidente ejecutivo y presidente de la Junta Directiva, luego de haber leído/estudiado no menos de 150 libros de periodismo y de historias de empresas y familias del mundo de los diarios. Ese esfuerzo le permitió tener un inmenso conocimiento de qué se estaba haciendo nuevo en la industria internacional y nos mostró el camino de aquello que estaba a nuestro alcance.

Con su guía y propuestas hicimos grandes mejoras, adopciones tecnológicas, fuimos incorporando profesionales valiosos que elevaron el potencial de desarrollo, servicio y calidad del diario y la empresa. Iniciamos muchos nuevos proyectos, en medio de la profunda crisis de los ochenta, en la que nos tambaleábamos.

Para no despedir colaboradores, escogimos el camino de iniciar nuevos productos editoriales que utilizaran los talentos existentes y las capacidades de producción de la empresa. Así nacieron, Rumbo (primero llamada Nación Internacional), Triunfo, Perfil, Tambor, De Compras, las publicaciones regionales Cartago y Alajuela en La Nación.

Se amplió y coloreó la sección de deportes, se fortalecieron los suplementos, Se inició la venta de publicidad en módulos (abandonando las líneas ágata – que una vez habías sido exitosas).

Todo lo nuevo llamaba la atención, se nos veía revitalizados, sus acciones subieron de valor en la Bolsa y aparecían compradores. A nivel internacional, muchos profesionales de diarios de America Latina venían a visitarnos para aprender qué era lo que estábamos haciendo acá, que se veía tan innovador.