Multitudes en lagos y balnearios de Managua sin tapabocas ni miedo a la covid-19

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PuroPeriodismo/Managua/Foto Oscar Navarrete diario La Prensa, Managua

No fue posible encontrar una persona que portara mascarilla entre los centenares de turistas locales que este 25 de diciembre visitaron el popular balneario de El Trapiche, en Tipitapa, Managua. La gente se aglomeró en los bares y en torno al agua, demostrando poco o nada de temor ante el nuevo coronavirus, pese a que los médicos han advertido que el rebrote ya comenzó en el país, destaca el sitio La Prensa de Nicaragua.

  • Según el conteo independiente del Observatorio, hasta el pasado 16 de diciembre los casos sospechosos de Covid-19 en el país eran 11,780 y las muertes ascendían a 2,851. Esta cifra contrasta con los números del Ministerio de Salud: un acumulado de 5.991 casos positivos y 164 muertes hasta el 23 de diciembre.

No tengo miedo

“No tengo miedo”, aseguró Amílcar Morales, mientras observaba a los bañistas que hacían clavados en el agua, y luego de unos segundos de silencio agregó a manera de explicación: “Tal vez hasta que uno se enferma empieza a ser más temeroso”, añadió al diario.

Pero aparte de la temeridad, hay que quienes buscan el sustento diario. Melba Lazo, por ejemplo, no llegó a darse un chapuzón ni a consumir licor en las cantinas de El Trapiche. Vende chicles, cigarros y caramelos a los visitantes del balneario y de ahí saca para la comida del día, cita la versión.

Para ella quedarse en casa no es una opción, dijo. Así que a como puede se cuida. Intenta mantenerse a cierta distancia de los sitios demasiado llenos y carga una botellita de agua con cloro para estarse enjuagando las manos, pero guarda la mascarilla para ponérsela al subir al bus, cuando va de regreso a casa.

Mientras unos llegan a recrearse, otros se ganan la vida. Esto es en la laguna de Xiloá. LA PRENSA/ Oscar Navarrete

Peligro en el aire

“No es que el agua transmita el coronavirus, pero como las personas están cerca y están hablando, las gotículas están en el aire y lógicamente hay riesgo de transmisión”, explicó la doctora Magda Alonso. “Todo lo que sea conglomeración de personas o que hayan varias personas en un mismo lugar siempre va a aumentar el riesgo, además que nadie que se anda bañando anda con nasobuco (mascarilla)”.

La vida ha seguido, pese a la pandemia de Covid-19, pero en otros países se han tomado medidas para que la población pueda tener actividades recreativas sin exponerse tanto al virus.

Multitud en Xiloá

La mañana de este 25 de diciembre una muchedumbre esperaba el bus de Pochomil, en el mercado Israel Lewites, con el equipaje necesario para quedarse por lo menos un día y una noche en la playa. Aunque, según transportistas, este año ha habido menos pasajeros, la bahía de los buses que cubren la ruta Managua-Pochomil se mantiene concurrida.

El puerto Salvador Allende, por otro lado, lucía algo vacío, con bares desolados y pocos ranchitos ocupados.

No pasó lo mismo en la laguna de Xiloá, donde cientos de personas se aglomeraron esta Navidad, dentro y fuera del agua. Durante el sondeo de La Prensa en este balneario, solo fue posible localizar a una persona con tapaboca: la joven Rosa Acevedo, quien llegó a vender flotadores para niños. En días normales elige quedarse en casa, aseguró. “La gente prefiere enfermarse que usar una mascarilla”.