Edgar Fonseca, editor/Foto Nius, Madrid

“Elastoméricas”. Memorice la palabra porque, de aquí a unos meses, puede que empiece a usarla. Ahora que ya nos habíamos acostumbrado todos a distinguir entre mascarillas higiénicas, quirúrgicas y FFP2, aparecen otras: las elastoméricas. Que aún no están entre nosotros, pero llegarán. Y, según los expertos, podrían desbancar a las demás. En España todavía no se usan, ni sabemos casi lo que son, informa el sitio Nius de Madrid

¿Por qué son mejores que las actuales?

Porque llevan filtros N95 desechables y, además, van recubiertos de una silicona flexible capaz de amoldarse perfectamente a cada rostro. Es decir, que protegen como una FFP2, porque el material filtrante es el mismo, pero la silicona hace que se ajusten mucho mejor. Y son reutilizables, destaca el sitio.

“Noto que sellan mucho mejor, y más consistentemente. Y son menos cansadas de llevar. A medio plazo creo que se impondrán y las N95 actuales serán una reliquia del pasado”, afirmaba en Twitter hace unos días el profesor de la Universidad de Colorado y experto en aerosoles José Luis Jiménez.

Soluciona el problema del ajuste

Preguntado al respecto, Jiménez explica que él mismo utiliza una y por qué la recomienda.

“Son un gran avance, sobre todo en cuanto al ajuste. Lo que sella la mascarilla a la cara es silicona, que sella muy bien”, agregó a Nius.

La mascarilla elastomérica consta de tres partes:

Esta mascarilla solucionaría el principal problema de muchas de las actuales, tanto las FFP2 como (sobre todo) las quirúrgicas: el mal ajuste, los huecos que quedan entre la cara y la mascarilla, por los que pasa el aire y con él, posibles partículas virales. “Mi impresión es que desde el punto de vista técnico deberíamos adoptar estas ya y abandonar las otras. Los problemas con la filtración y el ajuste pasarían a la historia”, asegura Jiménez.

Desconocidas en España y en Europa

De momento, en España no se pueden comprar en farmacias, ni están entre las mascarillas recomendadas por las autoridades sanitarias. En otros países, como EE.UU., ya empiezan a verse algo más. Pero tienen un hándicap importante: el precio. Una mascarilla elastomérica como esta, que se puede adquirir por internet, cuesta 79 dólares (unos 65 euros). Mientras no se produzcan de forma masiva y no se generalice su uso, por tanto, no estarán al alcance de la población general, consigna Nius.