Edgar Fonseca, editor/Foto Confidencial, Managua

El régimen de Daniel Ortega se exime de responsabilidad por los efectos de la vacuna rusa Sputnik V que empezó a aplicar esta semana tras casi tres mil muertes acumuladas por la pandemia de la covid-19, denuncian medios de Managua.

A cada paciente que vacunan le exigen firmar un documento en que exime al gobierno de cualquier responsabilidad por los efectos de la vacuna, destacan medios como La Prensa y Confidencial de Managua.

El paciente “no puede renunciar a un derecho constitucional”, dicen los médicos, ante el documento de consentimiento que obliga a firmar el Ministerio de Salud, cita Confidencial.

Atenta contra derechos

El documento de consentimiento, que el Ministerio de Salud (Minsa) obliga a firmar a quienes “voluntariamente” han comenzado a recibir la vacuna contra la covid-19 en Nicaragua, es una acción que atenta contra los derechos de los nicaragüenses, porque el Estado no puede eximirse de cualquier responsabilidad ni los ciudadanos deben renunciar a su derecho constitucional a la salud, advierten médicos del Comité Científico Multidisciplinario, que ha estudiado de manera independiente el verdadero impacto de la pandemia en el país.

“Nadie puede renunciar a un derecho básico constitucionalmente establecido, de modo que no se puede eximir al Estado de una responsabilidad constitucional. Ni el derecho es renunciable, ni el Estado es eximible”, afirma el médico salubrista, Carlos Hernández, miembro del Comité Científico Multidisciplinario, según la versión de Confidencial.

El Gobierno anunció el comienzo de la “vacunación voluntaria” contra la covid-19 este dos de marzo, con la aplicación de las primeras dosis de la vacuna rusa Sputnik V a pacientes con Insuficiencia Renal Crónica en los centros de atención del Ministerio de Salud y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Los obligan a firmar

Al final de un acto, al que tuvieron acceso exclusivo los medios oficiales, circuló el documento de “consentimiento” que el Minsa está obligando a firmar.

El documento de “consentimiento” es una práctica habitual en procesos de vacunación. Sin embargo, el documento del Minsa, lejos de dar confianza a la población para que acuda a vacunarse “voluntariamente”, tiende a provocar el rechazo y desconfianza, porque sugiere que la vacuna no es segura, y que el Estado no tiene responsabilidad en caso de consecuencias o efectos secundarios, cita el referido sitio.

“Este tipo de mensaje es un generador de ansiedad e incluso de mayor miedo. La pregunta que se puede hacer mucha gente es si la vacuna es segura o no, entonces se genera mucha desconfianza cuando debería de ser lo contrario”, añade el doctor Javier Barreto, miembro del Comité, según el medio nicaragüense.