Edgar Fonseca, editor

La masacre de seis personas, incluida un finquero estadounidense, perpetrada el domingo 17 de octubre en Llano Bonito de Buenos Aires, Puntarenas, sigue sumida en el misterio y el OIJ asegura que continúan las investigaciones para esclarecer qué sucedió.

Las investigaciones del caso continúan valorando resultados de análisis de laboratorio y posibles elementos para futuras comparaciones, respondió este 2 de diciembre una fuente del Organismo de Investigación Judicial ante consultas de PuroPeriodismo.

En el sitio fueron asesinados: Stephen Paul Sandusky, estadounidense, residente en el país, de 61 años; el mecánico César Quesada Cascante, de 44 años, su esposa Claudia Villarevia Rivera de 41 años, maestra de enseñanza especial en Rivas, el hijo de ambos, Daniel de 20, y la pareja: Willy Borbón Muñoz de 38 años y su esposa Anyelic Zúñiga Rodríguez de 40.

Presentaban heridas de armas de fuego. 

Al menos dos de las víctimas fueron calcinadas.

Todos los cuerpos –añadió la respuesta de este jueves– ya fueron debidamente identificados y entregados a familiares.

Con testigos y familiares

Según la versión, están trabajando con testigos y familiares de víctimas para determinar actuaciones policiales futuras.

La fuente agregó que se está trabajando con grupos especializados de OIJ apoyando la Unidad Regional de Buenos Aires y no ha sido necesario ningún apoyo extranjero.

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Grupo violento

La masacre es atribuida por OIJ a un grupo de personas con características violentas habría participado en la masacre de un finquero estadounidense y cinco costarricenses en Llano Bonito de Buenos Aires, Puntarenas, el domingo 17 de octubre, según sostuvo Walter Espinoza, jerarca policial, el 26 de octubre.

Así lo expuso al referirse al avance de las investigaciones en que descartó, de momento, relacionar la matanza –la mayor en los últimos cinco años en el país–, con acciones de bandas de narcotráfico que operan en la zona.

Espinoza dio las declaraciones en un video You Tube hecho llegar a los medios a las 10:01 a.m.

“Es una acción grotesca y grosera de parte de un grupo de personas que tienen condiciones y características de violencia y que recurrieron a este esquema para efectos de ultimar a todas las personas cuya localización ocurrió hace una semana en el cantón de Buenos Aires”, afirmó.

Consumaron la acción para no dejar testigos ni evidencias.

“La hipótesis que nosotros mantenemos es la misma que al inicio de la investigación. Es una hipótesis que puede variar, sin embargo”, añadió.

“La tesis que maneja la policía –ahondó– es que esto tiene que ver con un asalto, con un ánimo de sustracción, con el interés de quienes acudieron al sitio a cometer el delito de no dejar testigos o evidencias que pudieran vincularlos con el hecho criminal”. 

Sin nexo narco

Ratificó que el análisis de las víctimas no han detectado ningún vínculo con narcotráfico, crimen organizado o acción delictiva de otra naturaleza que hubiese desatado los hechos.

“En ninguno de los casos –dijo– hemos logrado detectar ni la más leve cercanía con hechos como narcotráfico, delincuencia organizada o actividades delictivas de ninguna otra naturaleza”. 

“Esto es necesario clarificarlo –aseveró– porque cuando ocurren hechos con las características de la que estamos hablando, usualmente pensamos de manera automática de que estos eventos tienen que ver de manera necesaria con crimen organizado”.

Un viaje a la tragedia

El mecánico Quesada Cascante, su esposa e hijo y los dos acompañantes, a quienes invitaron, viajaron hacia esa finca la mañana del domingo 17.

Quesada iba con el propósito de culminar una reparación que había dejado inconclusa el jueves anterior a los hechos.

Tenía al menos 10 años de dar servicio de reparación de maquinaria agrícola e industrial al estadounidenses quién residía en la zona sur desde hace unos 20 años. 

Sandusky, oriundo de Florida, procreó dos hijos con una costarricense. Fue dueño de un restaurant en playa Dominical. Lo vendió y adquirió posteriormente la finca en Llano Bonito, una hacienda de 104 hectáreas que puso a la venta en los últimos meses en $1,8 millones.

Con el mecánico Quesada, su esposa, hijo y acompañantes se perdió contacto celular la mañana de dicho domingo, 8:30 a.m. aproximadamente, por lo que sus familiares entraron en preocupación y avanzada la noche viajaron hasta el sitio donde constataron la matanza.