Edgar Fonseca, editor/Foto Twitter FCRF

La Selección Femenina Sub-20 cerró la noche del martes 16 de agosto con una tercera derrota consecutiva, 0-5, ante su par de Brasil, y se despidió del Mundial del cual el país es anfitrión.

A media máquina, ya clasificadas a la siguiente fase y sin sus titulares, las brasileras derrocharon la magia y el talento que caracteriza los genes del gigante sudamericano.

Fueron amplias dominadoras del choque pese a los esfuerzos de las jóvenes ticas por contrarrestar sus constantes y peligrosas incursiones.

Tres goles de penal fueron parte del menú que tuvieron para doblegar a la escuadra tica, voluntariosa pero sin mayores recursos para competir ante contrincantes de esa talla.

Las ticas quedaron fuera del certamen tras derrotas, 1-3, ante Australia, y 0-5, ante España y Brasi, respectivamente.

La afición volvió a colocarse una flor en el ojal tras llegar en numerosa cantidad al estadio Nacional a acompañar y despedir a las seleccionadas locales que, bañadas en sudor y lágrimas, pusieron punto final a una desafiante experiencia competitiva.

“Miren hacia adelante. Peleen juntas por Costa Rica”, las motivó la mañana del lunes el entrenador de la Selección, Luis Fernando Suárez, como acicate para que las jóvenes superen el trago amargo y se enfoquen en el futuro.

Imposible ante una aplanadora

La Tricolor salió a la cancha a representar una vez más al fútbol nacional con responsabilidad, coraje y dignidad, ante una de las grandes potencias de este deporte, destaca el sitio oficial Fdefutbol.com.

Las brasileñas se toparon un equipo tico que intentó hacer su juego, pese a no tener opciones de avanzar a la siguiente fase. Sin embargo, a los 27 minutos cayó la primera anotación gracias a un remate lejano de Rafa Levis, y a partir de ahí establecieron su monólogo, agrega dicho sitio.

La tempranera lesión de Alexandra Pinell, cuando no se cumplía ni media hora, terminó de complicar el panorama.

Pero entonces apareció la figura de Génesis Pérez, la guardameta de la Sele, que tuvo dos intervenciones decisivas al término del primer tiempo: detuvo un penal y luego sacó un difícil remate de media distancia.

Ahí los aficionados terminaron de volcarse en apoyo a la Tricolor, emocionados con una arquera que nunca bajó los brazos.

Contener una aplanadora como Brasil siempre es difícil y las suramericanas terminaron consiguiendo un marcador muy holgado. Sin embargo, quedará para siempre el rugido de las graderías, una constante a lo largo de los tres partidos, que será la más bonita estampa de este Campeonato Mundial, reseña Fdefútbol.com.